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Renta variable emergente fundamental: Divergencia en los mercados emergentes impulsados por el petróleo
Por Jan de Bruijn, Client Portfolio Manager
El prolongado conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel está aumentando gradualmente la presión económica, con efectos muy desiguales en los mercados emergentes. Esta divergencia se ha reflejado claramente en el desempeño de la renta variable: las acciones de mercados emergentes cayeron algo más del 11 % (en EUR) en marzo, aunque con una marcada dispersión a nivel país.
Marzo estuvo marcado por un shock histórico en los precios del petróleo, con el Brent subiendo de 72,5 USD a 118,3 USD por barril. Las reacciones de los mercados bursátiles en el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) estuvieron lejos de ser uniformes. Arabia Saudí destacó, registrando una sólida rentabilidad positiva. El Reino se benefició de varios factores favorables: los mayores precios del petróleo respaldaron a Aramco y ayudaron a amortiguar la economía en general; su oleoducto transfronterizo hacia terminales de exportación en el mar Rojo le permitió sortear el bloqueo del estrecho de Ormuz; su economía depende menos de los servicios; y una amplia base de inversores nacionales, combinada con una posición generalmente infraponderada de los inversores institucionales extranjeros, limitó la presión vendedora.
Los Emiratos Árabes Unidos, por el contrario, registraron una caída significativa. Dubái soportó el impacto de los ataques de Irán y, dada su fuerte dependencia del turismo, la aviación y el sector inmobiliario, experimentó una disrupción económica inmediata y severa. Los EAU también habían sido el mercado del GCC más favorecido por los inversores extranjeros, y esta sobreponderación amplificó las salidas de capital. Abu Dabi, aunque mejor respaldado por su base de hidrocarburos, se vio no obstante limitado por el cierre del estrecho de Ormuz, lo que restringió su capacidad para beneficiarse plenamente de los mayores precios del petróleo.
Otros mercados emergentes, en países con cierta protección frente al alza de los precios del petróleo —como Brasil, Malasia y México— han superado al mercado. Asia, por el contrario, ha sido la región emergente de peor desempeño, ya que los precios más altos del petróleo son estructuralmente negativos para la renta variable asiática, dado que la región es el mayor importador neto de petróleo del mundo. China ha sido una excepción destacada: aunque es el mayor importador de crudo del mundo, el petróleo y el gas representan una proporción mucho menor del consumo energético total que en países comparables como India o Corea. Años de inversión en energías renovables, energía nuclear y vehículos eléctricos han reducido la intensidad petrolera efectiva de China, limitando el impacto inflacionario y en el crecimiento de los mayores precios del crudo. Además, amplias reservas estratégicas de petróleo proporcionan cobertura para varios meses, permitiendo a Pekín suavizar los precios internos de los combustibles y retrasar los efectos económicos de las interrupciones del suministro.
En línea con nuestro posicionamiento a comienzos de 2026, mantenemos una sobreponderación en América Latina y Europa emergente, al tiempo que mantenemos una infraponderación significativa en Asia emergente y Oriente Medio.


























































