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Los dos aspectos del cambio climático que más preocupan a los inversores

Los dos aspectos del cambio climático que más preocupan a los inversores

24-05-2018 | Visión

A los inversores les preocupan fundamentalmente dos temas relacionados con la lucha contra el cambio climático, según advierte el equipo de Titularidad Activa de Robeco en su informe trimestral.

  • Sylvia van Waveren
    Sylvia
    van Waveren
    Engagement Specialist
  • Cristina Cedillo Torres
    Cristina
    Cedillo Torres
    Engagement Specialist

Lectura rápida

  • Las empresas se exponen al riesgo transformacional por la necesidad de cambiar sus modelos de negocio
  • Los patrones meteorológicos extremos hacen aumentar los peligros físicos
  • Los planes de Acción Climática se dirigen a las empresas que más carbono emiten

El primero es el riesgo transformacional que supone cambiar de modelo de negocio, ya que las empresas se van descarbonizando progresivamente, modificando el panorama de inversión y, potencialmente, generando activos bloqueados. El segundo es el riesgo físico relacionado con los patrones meteorológicos, que podrían causar daños por valor de miles de millones, debido a sus consiguientes reparaciones e incremento del coste energético.

Nuestro equipo de Titularidad Activa intenta ayudar a las empresas a adaptarse a esta evolución por medio de un amplio programa de interacción llamado "Acción Climática", dirigido a los que más carbono emiten, y que se ha iniciado este mismo año. Robeco también puso en marcha en 2017 una política sobre el cambio climático, para coordinar su práctica inversora con su voluntad de contribuir a que el calentamiento global se limite a entre 1,5 y 2 grados centígrados, como se recoge en el Acuerdo de París de 2015.

“A los inversores les preocupan dos aspectos fundamentales: los riesgos transformacionales y físicos”, afirman las Especialistas en Interacción Cristina Cedillo y Sylvia van Waveren en el Informe de titularidad activa de Robeco correspondiente al 1T de 2018. “Los riesgos transformacionales se asocian a la transición derivada de las políticas sobre el cambio climático, que requieren una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la adopción de tecnologías limpias. Por ejemplo, un impuesto especial sobre el carbón desincentivaría a las eléctricas a utilizar esta materia para generar energía, y en su lugar fomentarían el empleo de fuentes renovables.”

“Esto podría llegar a generar activos bloqueados, es decir, situaciones en las que una serie de recursos de capital producidos por el hombre, como serían las plantas de carbón, podrían ser retirados prematuramente a causa de las políticas climáticas, directas o indirectas, o de la disminución de los costes de otras tecnologías alternativas más respetuosas con el medio ambiente. Los combustibles fósiles son los que más riesgo de bloqueo corren si no pueden quemarse debido a la voluntad de limitar el calentamiento global. Las empresas que no estén preparadas para la transición energética experimentarán importantes complicaciones financieras a medida que las normativas vayan cambiando y las prioridades energéticas también.”

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El cambio hacia las renovables

Este entorno energético ya está mutando, puesto que las empresas de generación están cambiando el carbón por el gas, que es menos contaminante, y una parte cada vez mayor de la producción procede de fuentes eólicas o solares, según explican. “Las plantas de carbón en EE.UU. son el ejemplo perfecto de fuentes de energía que generan grandes cantidades de carbono y por ello están perdiendo competitividad frente a otras menos contaminantes”, afirman Cedillo y Van Waveren.

“Durante décadas, el carbón ha sido la fuente de energía dominante en el mercado estadounidense de generación de electricidad. Sin embargo, en 2016, por primera vez en este país, la generación mediante combustión de gas natural superó a la de carbón en el conjunto del año. El gas natural emite aproximadamente la mitad de CO2 por megavatio-hora de electricidad que el carbón, y por ello está considerado por muchos un ‘combustible puente’ que puede ayudar en la transición hacia una economía de bajo carbono.”

“Así mismo, la parte del carbón dentro del conjunto energético estadounidense también se ha visto reducida por la expansión de las renovables, como es el caso de las energías eólica y solar. Este crecimiento se ha visto impulsado por diversas políticas, estatales y federales, destinadas a fomentar la inversión en tecnologías energéticas renovables y su adopción.”

Costes climáticos extremos

Por otra parte, el calentamiento global está causando la subida de los niveles del mar debido al derretimiento de las masas de hielo, lo cual está cambiando enormemente los patrones atmosféricos. “Los riesgos físicos son los que se refieren a fenómenos meteorológicos extremos, tales como inundaciones, sequías o huracanes”, explican. “Aunque pueden resultar difíciles de predecir, ante la creciente inestabilidad de los patrones meteorológicos globales, estos riesgos también ejercen un efecto financiero muy significativo.”

“A consecuencia de la sequía vivida en California entre 2012 y 2016 el coste de la electricidad se incrementó 2.000 millones de USD. Las compañías eléctricas experimentaron una repentina reducción —de hasta la mitad en algunos casos— en su producción de electricidad a partir de fuentes hidroeléctricas, cuyo coste es reducido. En consecuencia, la demanda energética tuvo que ser cubierta con otras fuentes combustibles más costosas. Algunas empresas registraron costes de sustitución de hasta 200 millones de USD en un solo año.”

Afortunadamente, los gestores son conscientes de los riesgos que existen y están adoptando las medidas adecuadas para mitigarlos, como explican estas especialistas en interacción. “El sector financiero es cada vez más consciente de los riesgos relacionados con el clima. Existe una creciente sensación de urgencia por entender cómo va a afectar el cambio climático a sus empresas participadas y a la economía en general, y en qué medida éstas están aprovechando las oportunidades que van surgiendo.”

“Se espera que las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima (TCFD; Task-Force Climate-related Financial Disclosures), publicadas en verano de 2017, contribuyan a ello. El marco de divulgación voluntaria del TCFD recomienda que las entidades financieras y de otro tipo incluyan información sobre cuestiones relacionadas con el medio ambiente en sus informes anuales, como un análisis de distintas situaciones potenciales relacionadas con el riesgo climático y su efecto sobre la actividad de dichas entidades. Robeco apoya esta iniciativa, pues consideramos que este tipo de información nos ayuda a tomar decisiones mejor fundamentadas sobre las oportunidades y riesgos climáticos para nuestras inversiones.”

Iniciativas de interacción

La interacción con los principales productores de gases de efecto invernadero a nivel mundial también es parte de la solución. Robeco es firme defensora de Climate Action 100+, una iniciativa creada por un grupo de inversores en diciembre de 2017. Su objetivo es mejorar el control sobre el cambio climático, recortar las emisiones y reforzar la información divulgada por las empresas en relación con sus prácticas ambientales. La iniciativa cuenta ya con 256 inversores firmantes, que colectivamente representan unos 28 billones de USD en activos bajo gestión.

Como muestra de su compromiso, Robeco ha puesto en marcha en el primer trimestre de 2018 un tema de interacción de tres años de duración centrado en los sectores de petróleo y gas, servicios de suministro público y productos químicos. “Codirigiremos la interacción con tres empresas, y tomaremos parte, individualmente o en colaboración con otros, con la de otras 13”, afirma el equipo.

Este nuevo programa prosigue la trayectoria de las iniciativas de implicación relacionadas con el cambio climático desarrolladas a lo largo de los últimos cinco años por Robeco, y que se centraban en empresas de los sectores inmobiliario, de servicios de suministro, de automoción y de petróleo y gas, y en términos generales se ajusta a nuestra política sobre el cambio climático.