spaines
Mantener la vista fija en la pelota

Mantener la vista fija en la pelota

19-10-2020 | Columna
Sé mucho, la verdad. Tal vez no suficiente, pero sin duda, mucho. Y a veces me parece demasiado. Estoy sometida a un bombardeo de puntos de datos, comentarios y previsiones sobre todos los aspectos del estado actual de la economía, análisis de distintos escenarios sobre el momento en que habrá una vacuna, las probabilidades de que un candidato u otro llegue a la Casa Blanca, e incluso la posibilidad de que en algún momento llegue el esperado resurgimiento de la inflación. Sin embargo, ¿toda esta información es relevante para ayudarnos a decidir dónde invertir nuestro dinero de cara al final del año, más aún para un inversor a largo plazo? Yo creo que no.
  • Fabiana Fedeli
    Fabiana
    Fedeli
    Global Head of Fundamental Equities

Lectura rápida

  • Es poco probable que la segunda ola de Covid-19 interrumpa la recuperación económica 
  • Las elecciones en Estados Unidos, más relevantes para la selección de valores que para la dirección 
  • La polarización hace que no todos los valores y mercados presenten valoraciones elevadas 

Nuestra prioridad como inversores, en este laberinto de sobrecarga de información en tiempo real, es averiguar cuáles de estos puntos de datos y previsiones son relevantes. Por ello, como siempre, tenemos que mantener la vista fija en la pelota, y para eso tenemos que saber cuál de los muchos balones que vuelan por el aire es el auténticamente relevante. Igualmente importante es el momento en que debemos fijarnos en esa pelota: la previsión de que la inflación podría reaparecer en algún momento a partir de 2022 parece una consideración fácil pero no especialmente revolucionaria a la hora de decidir lo que voy a hacer ahora con mi cartera, incluso como inversora a largo plazo. 

En nuestra última perspectiva trimestral, explicábamos que mantenemos nuestra postura (adoptada este año) de que los mercados de renta variable de los países que pudieron reanudar su actividad económica antes que otros tras el Covid-19 iban a tener una evolución relativamente mejor. Por ello, el Norte de Asia (que incluía a China, Taiwán y Corea del Sur) fue la primera región de nuestra lista, seguida de Europa. También consideramos poco probable que se produjera de nuevo un repunte de los mercados de renta variable tan fuerte como el que presenciamos en el segundo trimestre, sobre todo en Estados Unidos. Nos pareció necesario un periodo de enfriamiento, y posiblemente de recogida de beneficios en cierta medida. Determinamos que la siguiente fase de subida del mercado tendría que provenir de los valores más cíclicos. Sin embargo, estos necesitan una mayor visibilidad en cuanto al repunte económico, que no era evidente en aquel momento.  

Todas las conclusiones de nuestra perspectiva anterior siguen siendo válidas, con la salvedad de que algunos acontecimientos ya se han producido. Ahora hemos sufrido un revés, impulsado por el Nasdaq, y el Norte de Asia ha superado tanto al índice S&P 500 como al Nasdaq Composite, en dólares estadounidenses, con la ayuda del fortalecimiento de otras divisas. Europa, por otra parte, logró ofrecer resultados comparativamente superiores hasta la primera mitad de septiembre, impulsada por las ganancias monetarias, pero más tarde perdió rentabilidad relativa cuando el resurgimiento del Covid-19 atemorizó a los mercados.  

Seguimos apostando por el Norte de Asia, seguido de Europa, y defendemos la compra selectiva de acciones value de elevada calidad 

Seguimos apostando por el Norte de Asia, seguido de Europa, y defendemos la compra selectiva de acciones value de elevada calidad. También nos gusta la sostenibilidad como temática. Aunque somos conscientes de que hay mucho ruido en el mercado, no vemos ningún dato relevante que nos haga replantearnos nuestra postura. Entonces, la pregunta pasa a ser: ¿qué es lo más importante ahora para nuestras decisiones de inversión y qué es lo que menos importa (o no importa)? 

La vacuna no es la única respuesta

Parece que las expectativas del mercado se están volviendo más pesimistas, y eso ha afectado sobre todo a la evolución de las acciones europeas. Tras la conmoción inicial, los datos macroeconómicos del 3T sorprendieron al alza, ya que las expectativas eran muy pesimistas. El mercado teme ahora que el impulso de la recuperación se esté disipando, y que las sorpresas positivas hayan concluido. Sin embargo, es posible que el mercado esté más preocupado de lo que debería.  

No creo que los nuevos confinamientos o la ampliación de los existentes puedan detener la recuperación, ya que esta segunda ola parece menos grave que la primera, al menos en Europa. Es cierto que el número de casos de Covid-19 ha aumentado significativamente, pero lo más probable es que esto se deba al notable incremento de la disponibilidad de tests. Las tasas de mortalidad han decrecido significativamente, ya que las personas vulnerables, los facultativos médicos y los gobiernos tienen una mejor comprensión de cómo lidiar con la enfermedad.  

Por otra parte, cada vez hay más terapias efectivas, de las cuales dos ya han sido aprobadas para el tratamiento del Covid-19 (Dexametasona y Remdesivir), otras dos están ampliamente disponibles y su uso ha sido autorizado para otras enfermedades, pero aún no para el Covid-19 (Tocilizumab y Baricitinib), y dos más es probable que se aprueben en un futuro próximo (una de ellas, los anticuerpos neutralizantes de Regeneron, fue utilizada para tratar al presidente Trump). 

Por tanto, desde el punto de vista de la inversión, no estoy excesivamente preocupada por si habrá una vacuna disponible en marzo, abril o mayo (obviamente sí que lo estoy desde la perspectiva humana). El único aspecto que me preocupa son los efectos duraderos del Covid-19 sobre algunas empresas. La primera ronda de medidas gubernamentales de apoyo a las empresas y los trabajadores está llegando a su fin, y es probable que los nuevos planes de apoyo –si llegan a aprobarse– sean menos generosos.  

Algunos signos de debilitamiento en el frente del empleo se hacen ya patentes en Estados Unidos, donde las cifras de desempleo muestran que las empresas han seguido restableciendo los empleos perdidos en las primeras etapas de la pandemia, pero a un ritmo de menos de la mitad que en los meses de verano. También estamos empezando a ver en prensa noticias sobre despidos masivos en grandes empresas. Al mismo tiempo, los ingresos personales en Estados Unidos han disminuido en agosto, debido en gran medida a la extinción de algunas de las prestaciones por desempleo. Es evidente que el tan debatido paquete de medidas de estímulo estadounidense ayudaría a aliviar parte de la presión sobre los consumidores y a sustentar la economía hasta que mejore el impulso. Por lo tanto, para mí, si continúa demorándose durante mucho tiempo la aprobación de este paquete de estímulo sería un motivo de preocupación sobre la demanda interna en EE.UU.

Conozca las perspectivas más recientes
Conozca las perspectivas más recientes
Suscríbase

Las elecciones en Estados Unidos son más relevantes para la selección que para la dirección

Se está hablando mucho sobre lo reñidas que están las elecciones estadounidenses, pero a mí me preocupa más lo que suceda en el Congreso. Es evidente que si la votación presidencial es muy ajustada los mercados sufrirán ciertas sacudidas pasajeras. Al final, sin embargo, habrá un presidente en Estados Unidos, y tener un ganador –independientemente de quién sea– muy probablemente hará que los mercados suspiren de alivio. 

Cualquiera de los candidatos intentará que prosperen las medidas de estímulo para la economía. En el caso de una victoria de Biden, probablemente veríamos una preferencia por la inversión pública, y una mayor preocupación por el medio ambiente. Esto afectaría a la selección de valores. Un Congreso dividido, sin embargo, haría que cualquier política de estímulo fuera más difícil de aprobar y, por tanto, menos eficaz. Yo escogería siempre unos comicios presidenciales reñidos antes que un Congreso dividido.  

No todos los mercados presentan valoraciones elevadas, hay opciones por ahí

Como gestora formada en la escuela value, me identifico con la preocupación de los inversores por las valoraciones, y por la posibilidad de que, en algunos casos, estas se encuentren muy por encima de los fundamentales. Sin embargo, la polarización actual del mercado hace que no todos los mercados –y, desde luego, no todos los valores– hayan alcanzado niveles de rentabilidad y valoración sin precedentes. En los últimos diez años, la evolución del índice Nasdaq Composite se ha situado por encima de la de los grandes mercados de renta variable del mundo, seguido del índice S&P 500. Otros mercados han tenido sin embargo resultados comparativamente muy inferiores.   

Las valoraciones relativas también son mucho más razonables que la de 21x P/B que presenta el mercado estadounidense para el ejercicio (FY) 2020. Por ejemplo, el CSI 300 chino se sitúa en 16,7x P/B FY20 y Europa en 16x. Es evidente que el crecimiento de los beneficios va a ser el verdadero elemento diferenciador, y es lo que tenemos que seguir vigilando. Por ahora, el diferencial de las perspectivas de crecimiento de los beneficios entre Estados Unidos, Europa y el Norte de Asia no justifica tanta disparidad en las valoraciones.  

Más cerca del final

Por tanto, nuestra previsión principal sigue siendo que la economía mundial seguirá mejorando, aunque a un ritmo más lento que el registrado en el tercer trimestre. La política monetaria será un freno a la baja para el impulso económico, y la política presupuestaria, aunque con algunos intervalos ocasionales de incertidumbre, también será de ayuda. En general, esto supone apostar por la renta variable global, sobre todo porque la rentabilidad por beneficios derivada de las valoraciones actuales sigue siendo convincente, dada la actual situación de bajos tipos de interés.  

Sí, estamos atravesando un bache importante. Pero no puede decirse que sea inesperado. Desde luego, una segunda ola de Covid-19 no es ni mucho menos la situación ideal, pero tampoco supone el final del repunte económico.  

No hay que olvidar que estamos más cerca ya de que se extingan varios focos de incertidumbre, ya sean las elecciones estadounidenses, la vacuna contra el Covid-19 o la aprobación de nuevos tratamientos. Incluso el Brexit, aunque sigue sin estar claro, puede decirse que ha visto reducidas sus posibilidades a una serie de escenarios –aunque ninguno excesivamente alentador–. Esto no significa que dentro de poco podamos navegar con tranquilidad, solo que estamos pasando la peor parte de la tormenta, o que nuestras velas se están reforzando.  

Nuestros equipos de inversión han seguido recogiendo beneficios selectivamente en las acciones con valoraciones más saturadas, y han incrementado el posicionamiento en otras más rezagadas pero que presentan calidad y que se espera que se beneficien de la recuperación en algunas (aunque no en todas) las áreas de la economía. 

Para todos nuestros equipos, en las agitadas aguas de la incertidumbre macroeconómica, la selección de valores ha servido de ayuda para llevar el timón. Algunas acciones necesitarán más tiempo para recuperarse de los efectos del Covid-19, si es que alguna vez lo consiguen, de modo que lo más prudente es seguir evitándolas hasta que tengamos más visibilidad sobre lo que le depara el futuro. Lo que es más importante, en un mercado volátil, muchas veces a merced de los titulares de prensa, ser pacientes y escoger buenos puntos de entrada ha sido y sigue siendo la clave. Los valores tecnológicos se mantienen sobreponderados en muchas de las carteras. Lo mismo sucede con las tecnológicas estadounidenses, aunque hemos reducido activamente estas posiciones.  

El Norte de Asia y Europa siguen siendo las posiciones con mayor sobreponderación de nuestras carteras globales. En mercados emergentes, también somos selectivos en cuanto a países y, aunque hemos seguido aumentando nuestras posiciones en China, Taiwán y Corea del Sur, mantenemos cautela en lo que se refiere a las economías latinoamericanas y de EMEA.  

Con tantas pelotas volando por el aire ahora mismo, mantener la vista fija en la que de verdad importa es lo que marcará la diferencia en nuestros resultados de inversión. 

Los temas relacionados con este artículo son: