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Capear el riesgo bidireccional de la renta variable

Capear el riesgo bidireccional de la renta variable

03-04-2020 | Perspectiva mensual
Los inversores se enfrentan a un dilema sin precedentes, el de dilucidar si las acciones han tocado fondo ya, como se recoge en nuestro informe mensual de perspectivas multiactivos.
  • Peter van der Welle
    Peter
    van der Welle
    Multi-Asset Strategist

Lectura rápida

  • Los principales parámetros de valoración sugieren que sigue habiendo riesgo de que se produzcan nuevas caídas
  • Los repuntes de más del 10% son la seña de identidad de los mercados bajistas duraderos
  • Los inversores bajistas podrían estar esperando a ver un mínimo que ya ha tenido lugar

El pánico por el coronavirus y los consiguientes desplomes de los mercados han hecho que muchos abandonen las bolsas para buscar la seguridad relativa de la deuda pública o incluso el crédito.

Sin embargo, los inversores bajistas podrían estar esperando a ver un mínimo que ya ha tenido lugar, en opinión de Peter van der Welle, estratega del equipo multiactivos de Robeco. Los inversores se ven expuestos a un riesgo “bidireccional”, hasta que exista una mayor visibilidad, explica.

“La renta variable ha sufrido la caída más rápida hacia cotas de mercado bajista que se ha registrado desde 1929, lo que pone de manifiesto la incertidumbre sin precedentes que rodea a la conmoción externa que ha supuesto el coronavirus para la economía global”, afirma Van der Welle. “Esta situación se ha visto agravada por el repentino cambio de rumbo de la OPEP+ en el mercado del petróleo.”

“Aunque la volatilidad implícita de la renta variable ha abandonado ya sus recientes niveles, superiores incluso al pico de la crisis financiera mundial de 2008, continúa habiendo muy poca visibilidad, y la volatilidad de las acciones sigue siendo cuatro veces superior a su promedio histórico.”

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Una auténtica amenaza de recesión

Es casi seguro que el coronavirus provocará una recesión, aunque las singulares circunstancias de los cierres que se han impuesto para evitar que el Covid-19 se propague hacen que muy pocos tengan idea de qué tipo de daño económico –y su eventual recuperación posterior– podría resultar de todo esto, explica.

“Aunque los niveles nunca vistos de estímulo presupuestario y monetario puedan seguramente amortiguar la recesión, resolver primero la crisis sanitaria resulta esencial para obtener cierta claridad sobre la posible trayectoria de recuperación económica”, afirma Van der Welle.

“Por otra parte, a los inversores no se nos está recompensando por esperar hasta que se haya asentado el polvo y se aclare el panorama macroeconómico. En tiempos tan confusos como los actuales, los parámetros técnicos de mercado se anteponen a los fundamentales en lo concerniente a la evolución de los precios. Puesto que los principales índices de renta variable han bajado más de un 25% con respecto a sus máximos recientes, la pregunta natural es: ¿cuánto más pueden descender los índices desde el punto de vista técnico?”

Esperanzas de tocar fondo

Afirma que las esperanzas de que la renta variable haya tocado fondo han aumentado tras registrarse un nuevo récord de repunte diario del 11,45% el pasado 24 de marzo, al conocerse el anuncio del paquete de medidas de estímulo por valor de 2 billones de USD por parte del Congreso de los EE.UU., aunque también es posible que el mercado se encuentre todavía en la fase de negación.

“Que el Dow registre una subida diaria superior al 10% es extremadamente raro: solamente ha ocurrido ocho veces desde el año 1900”, explica Van der Welle. “Y no es necesariamente una buena noticia, si se analiza desde la perspectiva histórica. A excepción de los movimientos registrados en septiembre de 1932 y marzo de 1933, tras sendas depresiones, todos los saltos de más del 10% normalmente se produjeron en estadios relativamente tempranos de los mercados bajistas relacionados con la Gran Depresión, la Gran Crisis Financiera y el Lunes Negro de 1987.”

Fuente: Dow Jones.

“El primer repunte de más del 10% en los mercados bajistas de 1931, 1987 y 2008 estuvo seguido por una nueva venta masiva, antes de que tuviera lugar el último desplome. Desde el punto de vista de la confianza, los recientes repuntes excepcionales sugieren que la actitud de los inversores todavía está en fase de negación, en lugar de la fase de capitulación que es en la que se allana el camino para un nuevo mercado alcista.”

“Hasta ahora, las acciones y los bonos high yield e investment grade han reflejado por completo en los precios el riesgo medio de recesión. Sin embargo, la recesión promedio no existe, y es probable que la recesión que se presenta ante nosotros ahora tampoco pueda encuadrarse en tal categoría, por lo que tenemos que ser más granulares.”

El demonio vive en los detalles

Lo que más importa a efectos de la temporalización del mercado (market timing) no es el “promedio”, sino cierto tipo de detalles granulares, como explica Van der Welle. “Una buena pregunta que cabe plantearse es: ¿cuáles han sido las condiciones previas específicas en las que ha surgido este mercado bajista?”

“Por nuestra parte, consideramos que la variable que mejor puede explicar las variaciones en torno a la rentabilidad media máximo- mínimo del índice S&P 500 es la ratio precio/beneficio ajustada al ciclo o 'CAPE' de Shiller (Cyclically Adjusted Price/Earnings) según el pico previo del mercado”, afirma.

“Teniendo en cuenta el hecho de que la CAPE de partida se situaba en un nivel históricamente elevado (31) en febrero, cuando se registró el pico del S&P 500 anterior a esta venta masiva, el potencial de descenso restante del S&P respecto de su nivel actual sigue siendo superior al 10%. La CAPE nos dice que vigilemos el riesgo a la baja, ya que éste todavía podría persistir en este mercado bajista.”

No hemos salido de la tormenta

Entonces, ¿podemos decir que lo peor ha pasado? No necesariamente. “La escasa visibilidad en el frente macroeconómico, el estado de negación en que se encuentra la actitud de los inversores, la posibilidad de rebotes impredecibles de más del 10% y la saturación de los niveles de valoración en Estados Unidos son indicios importantes de que tal vez sigamos dentro de la tormenta”, explica Van der Welle.

“Por otro lado, el riesgo para los inversores bajistas es que podrían estar esperando a ver un mínimo que ya ha tenido lugar. Conmociones externas como la que se ha producido en las últimas semanas suelen desencadenar recesiones poco prolongadas y recuperaciones más pronunciadas, para las que los mercados se posicionan rápidamente”.

Las medidas de estímulo sin precedentes adoptadas por los bancos centrales y cada vez más gobiernos serán un factor determinante para la duración de la recesión. Aunque es probable que la actividad económica se normalice en un plazo de 12 meses, ésta es una época complicada y a corto plazo no podemos estar seguros de hacia qué lado se inclinará la balanza en renta variable.”

Siguen existiendo riesgos bidireccionales

“Así pues, en la actual coyuntura existe un riesgo bidireccional evidente para los inversores de renta variable, y por ello preferimos adoptar una sobreponderación en crédito y deuda high yield en lugar de acciones, para posicionarnos de cara a una eventual recuperación económica”.

“Los bancos centrales están comprando cada vez más estas clases de activos, suelen ir por delante de la renta variable en el ciclo económico y ya han registrado niveles de posicionamiento de precios conforme al riesgo de recesión convencional bastante más bajos que las acciones”.

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