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Cuando hablamos de descarbonización hablamos de datos

Cuando hablamos de descarbonización hablamos de datos

16-09-2021 | Columna

No es fácil hacer frente al cambio climático. Conlleva volver del revés el actual statu quo, inventar nuevas tecnologías y reducir las emisiones que provocan el calentamiento global. En resumen, significa colaborar juntos por un mismo objetivo vital.

  • Ana Claver Gaviña, CFA
    Ana
    Claver Gaviña, CFA
    Head of Iberia, US offshore & LatAm
  • Thijs Markwat
    Thijs
    Markwat
    Researcher

No es fácil hacer frente al cambio climático. Conlleva volver del revés el actual statu quo, inventar nuevas tecnologías y reducir las emisiones que provocan el calentamiento global. En resumen, significa colaborar juntos por un mismo objetivo vital.

¿Qué piensan sobre esto los inversores? El 58% de los inversores en Europa considera que la falta de datos es el mayor obstáculo para implementar la descarbonización. El 54% de los asiáticos considera que la escasez de estrategias y productos adecuados es el principal impedimento. El 45% de los inversores norteamericanos apunta a la falta de especialización interna y a la escasa demanda de los inversores finales.

Contener el calentamiento global significa reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, así de simple. Sin embargo, los inversores se enfrentan al reto de obtener los datos necesarios para monitorizar tanto el nivel de las emisiones que provocan el calentamiento global como el ritmo de su reducción.

La envergadura del problema de recopilación de datos se hace patente cuando se trata de establecer la fuente inicial de las emisiones. Para entenderlo mejor, se clasifican en emisiones de alcance 1, 2 o 3. En pocas palabras, las emisiones de alcance 1 son aquellas directamente generadas por una empresa; las de alcance 2 son las procedentes de la generación de electricidad o calor necesarios para fabricar un producto; y las de alcance 3 son las provocadas por toda la cadena de valor, incluido el uso final del producto durante toda su vida útil.

Pero no solo se trata de ir sumando toneladas de metros cúbicos de gases con efecto invernadero, suponiendo que pudiera incluso obtenerse tal información. Existen tres problemas principales que se derivan del hecho de que, por definición, los datos recopilados sobre algo son siempre históricos.

Los datos no son retrospectivos.Un problema fundamental de los datos sobre la huella de carbono es que son retrospectivos, con un lapso de tiempo medio de alrededor de dos años. Por tanto, en el caso de la amenaza del carbono, de hecho, lo que vemos ahora es la realidad de 2019. Eso significa que los datos no te informan sobre si una empresa está preparada para la transición verde. Lo que en realidad se necesitan son más parámetros prospectivos. La huella de carbono actual no nos dice nada sobre si una empresa va a descarbonizarse en el futuro.

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Fuentes contrapuestas

El segundo problema no es que no haya datos suficientes, es que provienen de fuentes diversas y superpuestas que, a menudo, se contradicen. Los datos de alcance 1 y 2 son relativamente fáciles de obtener, pero su magnitud varía mucho entre los distintos proveedores de datos. El auténtico problema es que no proceden de una cuantificación, sino de un modelo; es decir, son una estimación.

Además, los propios datos de alcance no reflejan toda la realidad. Por ejemplo, aunque un fabricante de coches producirá unas emisiones de alcance 1 y 2 relativamente reducidas para fabricar un coche de gasolina, el conductor de ese coche utilizará combustible durante muchos años, provocando unas emisiones de alcance 3 muy elevadas con los gases de escape.

Pero el problema de los datos no debería ser un obstáculo para frenarnos. La falta de datos se utiliza a veces como excusa para no enfrentarse directamente al problema. Debemos ser más hábiles y no pensar que todo el problema son los datos, estos son más bien un reto analítico. Conocemos bien los sectores que generan más carbono, y ahí podemos actuar.

Numeradores vs denominadores

El tercer problema es decidir qué parámetros utilizar, ya que el enfoque actual es básicamente cuantitativo, cuando también debería ser cualitativo. La huella de carbono es el numerador, pero también existe un denominador.

Por tanto, ¿cómo analizamos las empresas, en términos de su huella de carbono por ventas o por valor de empresa? Estos factores conllevan enormes diferencias cuando la legislación de la UE exige una cosa y la de otras regiones y países exige cosas distintas. En definitiva, necesitamos disponer de un enfoque más específico y unificado.

En conclusión, aunque es cierto que los datos que tenemos no son perfectos, sí que son suficientes para tomar decisiones de inversión mejor fundamentadas. Es por eso que en Robeco somos pioneros una vez más al haber lanzado las primeras estrategias climáticas, seguimos innovando y liderando la inversión sostenible a escala global.

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