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El auténtico desafío consiste en asegurar que todos avanzamos en la dirección correcta

El auténtico desafío consiste en asegurar que todos avanzamos en la dirección correcta

17-05-2021 | Visión
Ponerse de acuerdo sobre cómo actuar supone uno de los mayores desafíos a la hora de abordar el cambio climático. En el mundo real, tener impacto en este ámbito exige reconocer nuestra responsabilidad colectiva.
  • Lucian Peppelenbos
    Lucian
    Peppelenbos
    Climate Strategist

Lectura rápida

  • Los incentivos son fundamentales para que todas las partes interesadas colaboren 
  • Es hora de empezar a aceptar nuestra responsabilidad individual y colectiva
  • Construir una cartera con cero emisiones netas exige que la economía real avance en la misma dirección

Ponerse de acuerdo sobre cómo actuar supone uno de los mayores desafíos a la hora de abordar el cambio climático. Para tener impacto en el mundo real es fundamental reconocer que todos tenemos un papel que desempeñar y acordar una actuación colectiva.

Lucian Peppelenbos, estratega sobre el clima de Robeco, aduce que la inversión de capital es totalmente fundamental al respecto, pero que hay que guiar a la economía real con los incentivos adecuados para que la financiación también se movilice. 

Estos incentivos tienen que ser ambiciosos. “Para descarbonizar la economía real se necesitan las políticas adecuadas, y tener a la tecnología y los consumidores de tu lado. Es necesario que todos esos elementos coincidan. Como inversores, para nosotros es vital redirigir el capital hacia la economía verde, circular y baja en carbono. Pero dependemos también de contar con otros elementos esenciales de la ecuación. Creo que ese es el verdadero reto.”

Los gobiernos tienen el papel vital de adoptar incentivos efectivos. Ello comienza con el establecimiento de unos regímenes de asignación de precios del carbono adecuados que garanticen que estos incorporan en las decisiones económicas, para que inversores y consumidores puedan tener en cuenta el coste real de sus acciones.

Todavía queda mucho por hacer para adoptar los incentivos correctos. En la actualidad, solo alrededor de una quinta parte de las emisiones mundiales tienen asignado un precio mediante algún régimen de carbono. Y la mayoría de estos regímenes subestiman el precio de las emisiones, lo que significa que los incentivos no son eficaces a la hora de cambiar conductas. Según los distintos regímenes de precios del carbono, el precio medio ponderado de las emisiones de carbono por tonelada es de unos 2 dólares (datos del Banco Mundial). Los cálculos muestran que para estar en la trayectoria de 1,5°C es necesario que los precios alcancen 50 dólares al final de 2021 y 100 dólares en 2030.

En las zonas donde los precios parecen ser más realistas, las conductas han cambiado claramente. Consideremos Europa, donde el precio del carbono oscila en la actualidad entre 30 y 35 euros. “Esto está realmente acelerando la eliminación progresiva del carbono. Está impulsando la innovación en el sector, ya que las opciones bajas en carbono empiezan a ser rentables”, explica Peppelenbos.

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Alumbrar el camino hacia el cambio

Este experto considera que el otro papel vital de los gobiernos consiste en generar claridad a largo plazo. “Para que el mercado pueda hacer su trabajo, en algún momento tiene que establecerse un marco claro, ya sea para las emisiones o los estándares técnicos.” 

Cita el ejemplo del gobierno holandés, que con años de anticipación ha advertido que, a partir de enero de 2023, todo los inmuebles comerciales tienen que tener una etiqueta energética de como mínimo ‘C’ para que los propietarios puedan alquilar o vender el inmueble. “La consecuencia es que ahora se están renovando o sacando del mercado todos los inmuebles. El sector ha tenido años para adaptarse, y el proceso ha funcionado correctamente.”

Otro ejemplo es la decisión de varios países europeos de prohibir los vehículos no eléctricos a partir de 2030, una decisión que está impulsando una enorme innovación en el sector automovilístico.

“Los incentivos, unidos a un calendario a largo plazo claro, obligan a una transición y eliminación progresiva en el sector. Hay tiempo para adaptarse, y los requisitos son razonables y están en consonancia con lo que se quiere alcanzar. También ayudan a centrar la atención y fomentar la innovación.” 

Por tanto, los incentivos, unidos a un calendario a largo plazo claro, imponen una transición y eliminación progresiva en el sector.

Cambiar nuestra forma de pensar y de consumir

Para garantizar que todos avanzamos hacia la transición es vital reconocer cómo nuestros actos y elecciones individuales determinan resultados globales. Aunque es fácil echar la culpa a empresas que fabrican productos que emiten carbono, también tenemos que tener en cuenta la conducta de los consumidores. 

“Durante mucho tiempo nos hemos centrado en el sector del petróleo y gas, culpándolo por los problemas del clima. Y, aunque tiene un enorme papel que jugar, así como una gran responsabilidad, lo que a menudo se olvida es que el sector busca petróleo por cuenta nuestra. Mientras sigamos pensando que es normal volar cinco veces al año para irnos de vacaciones, ingerir grandes cantidades de carne y desechar la ropa tras usarla solo unos meses, nuestra conducta constituirá una gran parte del problema.”

Para que todo eso cambie tienen que cambiar la oferta y la demanda. “Pero no estoy de acuerdo con que los consumidores determinan por sí solos su conducta. No es tan simple. Las empresas también desempeñan un papel importante a la hora de determinar los deseos de los consumidores.”

Revulsivos legales del cambio

Las novedades en el frente judicial están ayudando a acelerar este proceso. Hay un número creciente de casos de empresas y gobiernos demandados ante los tribunales por el impacto que tienen sus actos sobre el clima. Por ejemplo, ya se ha demando con éxito a los gobiernos francés y neerlandés por no cumplir con su deber de cuidado ante los ciudadanos de actuar sobre el cambio climático. “Confirme aumenten estos casos se creará una jurisprudencia que apoyará y acelerará la transición a una economía baja en carbono.”

Las oportunidades de inversión están en sintonía con los avances en la economía real

El alcance y ritmo de avance de la economía real determinará los riesgos y oportunidades de inversión. Peppelenbos aclara que, “aunque como inversores estamos orientados al futuro y ejercemos un papel de liderazgo al indicarle al mercado qué dirección tiene que tomar, la economía real establece los límites para que surjan esas oportunidades de inversión. No podemos construir una cartera con cero emisiones netas sin que la economía real se mueva en la misma dirección.”

El reto de avanzar globalmente exige que todo el mundo acepte su responsabilidad. “Aunque pueda estar justificado echarle la culpa al sector petrolero, los gobiernos o el sistema financiero, ahora mismo ese enfoque es totalmente equivocado, ya que todos nos enfrentamos al mismo reto y responsabilidad.”

Lo que es más, no podemos esperar a que los demás actúen para asumir nuestra responsabilidad. “Ahora mismo, cada uno de nosotros tiene que asumir su papel. Lo que el mundo necesita en la actualidad es liderazgo distribuido.”

Este artículo procede de nuestra Plataforma de Inversión sobre el Clima

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