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Desafío: Unir fuerzas para combatir el cambio climático

Desafío: Unir fuerzas para combatir el cambio climático

22-04-2021 | Visión
Ponerse de acuerdo sobre cómo actuar conjuntamente supone una de las mayores dificultades la hora de abordar el cambio climático. Para que la economía real se descarbonice hace falta que empresas, consumidores, inversores y tecnología estén en sintonía, sin olvidar el marco normativo. Nuestra nueva web especial sobre inversión climática explica este reto.

Lectura rápida

  • El auténtico reto consiste en avanzar todos en la dirección correcta 
  • La transición será más fácil si superamos los problemas con los datos sobre emisiones de carbono
  • Hace falta que unos precios del carbono más altos sirvan de incentivo 

En la lucha contra el cambio climático, los gobiernos tienen un papel importante que jugar a la hora de adoptar incentivos adecuados, para que consumidores e inversores puedan apreciar el coste real de sus actos. Además, tienen que proporcionar claridad a largo plazo sobre las emisiones o los estándares técnicos. De esa forma el mercado podrá hacer su trabajo: los incentivos y la claridad abocarán a la sustitución paulatina y la transición industrial. 

Pero no toda la responsabilidad recae en los gobiernos. Tener presente cómo nuestras elecciones y actos individuales determinan los resultados globales es esencial para garantizar que avanzamos colectivamente hacia la transacción. Aunque es fácil echar la culpa a empresas que fabrican productos que emiten carbono, también tenemos que tener en cuenta la conducta de los consumidores, que son la otra cara de la moneda. Los inversores y otras partes interesadas también tienen que desempeñar su papel en la configuración de las estrategias corporativas. 

Además, las oportunidades de inversión van al unísono con los avances en la economía real. Los inversores se orientan al futuro y pueden ejercer un liderazgo indicando al mercado en qué dirección tiene que avanzar. Pero el grado y ritmo de avance en la economía real determinarán los riesgos y oportunidades de inversión. Por tanto, todos tenemos un papel que desempeñar, siendo esencial que actuemos conjuntamente para tener impacto en el mundo.

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El desafío de los datos

Para atajar el calentamiento global hace falta reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad humana. Sin embargo, los inversores se enfrentan al reto de conseguir los datos necesarios para conocer tanto el nivel de las emisiones que provocan el calentamiento global como el ritmo de su reducción.

Un problema fundamental de los datos sobre la huella de carbono es que son retrospectivos, con un lapso de tiempo medio de alrededor de dos años. Lo que realmente se necesitan son parámetros más prospectivos que nos digan si una empresa se va a descarbonizar en el futuro.

El segundo motivo de preocupación es que los datos provienen de fuentes diversas y superpuestas que a menudo se contradicen. Hay que tener cuidado para no considerar todo el asunto como un problema de datos; el reto con los datos es más bien analítico. 

El tercer problema es el referido a la elección de los parámetros a utilizar. Por ejemplo, si analizamos las empresas en términos de su huella de carbono por ventas o por valor de empresa. Estos factores entrañan diferencias enormes cuando la legislación de la UE exige una cosa y la de otras regiones y países estipulan algo distinto. Necesitamos que haya un enfoque más homogéneo. 

Adoptar los incentivos adecuados

A menudo se considera que laasignación de precios al carbono es la solución para reducir las emisiones. Sin embargo, dista mucho de adoptarse a la escala global necesaria para surtir efectos. Además, los precios del carbono actuales son excesivamente bajos. De hecho, la mayoría de los países no tienen ni un impuesto al carbono ni un régimen de comercio de emisiones, o los precios que tienen son tan bajos que no tiene efecto disuasivo frente a las emisiones.

No obstante, hay finalmente indicios de en algunas regiones se toman más en serio el asunto. Así, el precio del carbono en Europa es ahora de 33 EUR/t CO2e. Ese es el nivel en que empieza a incidir sobre el comportamiento económico, como hemos visto en la producción de electricidad, que pasa de centrales térmicas a centrales de gas, al tiempo que estimula la innovación baja en carbono en distintos sectores.

Para saber más sobre el reto de actuar en materia de cambio climático, visite la sección especializada de nuestro hub de inversión climática.

Este artículo procede de nuestra Plataforma de Inversión sobre el Clima

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