spaines
Seleccionando a Consejeros expertos en cambio climático

Seleccionando a Consejeros expertos en cambio climático

09-06-2020 | Visión
El equipo de titularidad activa de Robeco opina que es necesario que las empresas comienzen a nombrar directivos especializados en cambio climático.
  • Carola van Lamoen
    Carola
    van Lamoen
    Head SI Center of Expertise
  • Cristina Cedillo Torres
    Cristina
    Cedillo Torres
    Engagement Specialist

Lectura rápida

  • Los inversores pueden proponer a especialistas climáticos para los consejos de administración,
  • Robeco adopta el sistema italiano para nombrar a un experto en renovables
  • Se necesita interacción para avanzar en la descarbonización de las empresas

TEste aspecto es especialmente relevante en el caso de las empresas cuyas actividades dependen en gran medida de los combustibles fósiles y que necesitan descarbonizarse para reducir sus riesgos futuros.

En mayo de 2020, Robeco contribuyó al nombramiento de un exejecutivo de energía eólica como consejero de la energética italiana Enel. De este modo contribuirá a apartar a Enel de su exposición a los combustibles fósiles y a dirigirla hacia las energías renovables, como parte de los esfuerzos por lograr que la empresa alcance niveles neutrales de carbono para el año 2050. 

“Es necesario que los consejos de administración se doten de mayor conocimiento y experiencia en cuestiones climáticas”, afirma Carola van Lamoen, responsable de titularidad activa de Robeco. “Para ello, pueden recurrir a formación impartida por expertos de la empresa, a asesoramiento externo o a la designación de consejeros con conocimiento y experiencia en áreas que resulten esenciales para que la empresa pueda prosperar en una economía con bajas emisiones de carbono.” 

“No queremos que sean académicos o científicos quienes se sienten en la mesa del Consejo. Por el contrario, creemos que el conocimiento y la experiencia en el sector son esenciales para entender cómo podría ser la industria en una economía con bajas emisiones de carbono, y cómo tendrán que adaptarse los modelos de negocio a las nuevas necesidades que irán surgiendo.”  

“La autoevaluación de los consejos de administración será una herramienta muy valiosa que les permitirá identificar posibles lagunas en las capacidades o la experiencia de sus miembros y actualizar sus perfiles según resulte necesario. Hasta ahora, en nuestras labores de interacción hemos podido comprobar que solo una reducida minoría de consejos de administración están planteándose su composición desde la perspectiva de la experiencia climática.”

Conozca las perspectivas más recientes
Conozca las perspectivas más recientes
Suscríbase

Los inversores tienen un papel que desempeñar

Van Lamoen sostiene que los inversores tienen un papel que desempeñar aquí, utilizando sus derechos de voto y la influencia resultante de sus interacciones para promover el nombramiento de nuevos consejeros capaces de colaborar activamente en la gestión de la transición. En algunas jurisdicciones esto puede resultar más sencillo que en otras, y el sistema italiano de voto di lista ha demostrado ser particularmente útil, ya que brinda a los accionistas minoritarios el derecho a nombrar un cierto porcentaje de consejeros en las juntas de accionistas.

“Robeco, como una de las entidades coordinadoras de las interacciones realizadas en el marco de la iniciativa Climate Action 100+, ha trabajado con la asociación italiana de gestores de activos, Assogestioni, para hacer uso de este sistema e intentar influir en la composición del Consejo de Enel”, explica. 

“El candidato posee amplia experiencia en transición energética. Es la primera vez que se utiliza la capacidad de proponer consejeros con esta intención, y sin duda se trata de un enfoque innovador para influir sobre el gobierno corporativo de una empresa en relación con cuestiones climáticas.”

Los consejeros cuentan ahora con pautas claras sobre lo que conlleva su nombramiento, gracias a la publicación de los principios de gobierno corporativo climático en 2018, resultado de un proyecto conjunto realizado por el Foro Económico Mundial y la auditora Pricewaterhouse Coopers. Su objetivo es ayudar a los consejos de administración y a la alta dirección de las empresas a analizar la calidad de sus prácticas de gobierno corporativo climático, y buscar ámbitos en los que seguir mejorando.

Estas cuestiones afectan a todos los sectores

Prácticamente todos los sectores económicos se encuentran expuestos, de una forma u otra, a riesgos relacionados con el clima, aunque los que interactúan directamente con los combustibles fósiles son los que corren mayor riesgo de sufrir perturbaciones, según Van Lamoen. Las fuentes de esta disrupción van desde la regulación, que ya se está endureciendo para imponer reducciones en las emisiones de carbono con el fin de cumplir los compromisos nacionales, hasta el Acuerdo de París, que busca limitar el calentamiento global a cotas sensiblemente inferiores a los 2°C por encima de los niveles preindustriales para finales de siglo. 

“Esto requiere de una supervisión diligente por parte de los consejos de administración de las empresas, así como de una concienciación por parte de los inversores sobre lo que las empresas tienen que hacer para garantizar la solidez a largo plazo de sus estrategias de negocio”, afirma. “En 2017, el Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima (TCFD) formuló una serie de recomendaciones para que empresas e inversores contribuyeran a una mejor comprensión de las implicaciones financieras del cambio climático.”

“Aunque se han logrado muchos progresos entre las empresas en lo que se refiere a la aplicación de estas recomendaciones, la mayoría de ellas todavía no está consiguiendo identificar y evaluar de verdad las posibles repercusiones financieras de los riesgos relacionados con el clima que resultan relevantes para su actividad, ni integrarlos en su gestión de riesgos y sus planes estratégicos de manera efectiva.”

“Los consejos de administración y los equipos directivos de las empresas se enfrentan al reto de profundizar en su comprensión tanto de los efectos adversos como de las oportunidades de negocio que pueden surgir de la transición energética y de las consecuencias físicas del cambio climático”. 

Asimilar conceptos más amplios

El concepto general radica en la necesidad de dedicar recursos suficientes para evitar estas repercusiones –e incluso encontrar oportunidades–, y todavía no ha sido plenamente asimilado por las empresas, los gobiernos o las autoridades monetarias, según la especialista en interacción Cristina Cedillo Torres. 

“El cambio climático es una tendencia a largo plazo, cuyas repercusiones resultan difíciles de predecir”, afirma. “Es probable que estas repercusiones se materialicen a medio y largo plazo, más allá de los ciclos de negocio habituales. Según las previsiones actuales, los efectos más catastróficos del cambio climático se producirán hacia finales de siglo, aunque podrían comenzar a aparecer ya a mediados del mismo, es decir, dentro de solo 30 años.”

“Hoy por hoy, esto va mucho más allá de los horizontes tradicionales de la mayoría de la gente, de manera que se genera un coste para las generaciones futuras que la generación actual no tiene ningún incentivo directo para solucionar. Esto es lo que Mark Carney, expresidente del Consejo de Estabilidad Financiera, calificó con la conocida expresión de la 'tragedia del horizonte'.” 

Más allá de los ciclos normales

“Esto supone pensar más allá de los ciclos económicos y políticos normales, y del horizonte de las autoridades tecnocráticas, como los bancos centrales, que deben ceñirse a sus mandatos. El horizonte de la política monetaria se extiende a dos o tres años.”

“Para la estabilidad financiera, la perspectiva es un poco más amplia, aunque ésta se limita a las postrimerías del ciclo crediticio: alrededor de un decenio. En otras palabras, para cuando el cambio climático se convierta en una cuestión definitoria para la estabilidad financiera, seguramente sea demasiado tarde.”