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Captura y almacenamiento de carbono: retirada de CO2 a escala industrial

Captura y almacenamiento de carbono: retirada de CO2 a escala industrial

17-06-2019 | Visión
Producimos CO2 a escala industrial, de modo que tenemos que eliminarlo también a la misma escala. Éste fue el mensaje fundamental de la mesa redonda de Robeco sobre la tecnología de captura y almacenamiento de carbono, o "CCS" (Carbon Capture and Storage), un medio esencial para luchar contra el calentamiento global.
  • Sylvia van Waveren
    Sylvia
    van Waveren
    Engagement Specialist

Lectura rápida

  • Mesa redonda de inversores para hablar sobre la captura y almacenamiento de carbono
  • La tecnología CCS resulta "vital" para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París
  • Esta labor podría encuadrarse en la inversión e impacto, con la ayuda de la interacción con las empresas

La jornada se celebró en el seno de la rama neerlandesa de CIO Exchange, y el proveedor de pensiones APG fue coanfitrión de la misma. En ella tomaron parte distintos ponentes expertos, que hablaron sobre cómo puede utilizarse esta tecnología, qué relevancia tiene para nuestras carteras de inversión y si representa o no una oportunidad para invertir. En torno a 50 personas de diferentes ámbitos, desde autoridades académicas hasta inversores del sector de petróleo y gas, participaron en este foro celebrado en las oficinas centrales de Robeco en Róterdam, el pasado 8 de mayo.

En los últimos años, gran parte de los esfuerzos se han centrado en tratar de reducir la cantidad de CO2 liberada a la atmósfera, con el fin de cumplir el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global sensiblemente por debajo de 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales, al llegar la segunda mitad de este siglo. La tecnología CCS impide la liberación de CO2 a la atmósfera capturando las emisiones una vez han sido generadas por la quema de combustibles fósiles, para seguidamente almacenarlas o utilizarlas (CCUS).

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Un proceso de tres fases

El CIO de Robeco, Peter Ferket, dio la bienvenida a los delegados y anunció que 10 inversores, incluida Robeco, se han unido ya al Grupo de Trabajo sobre Transición Energética de CIO Exchange, que prevé interacciones con siete empresas europeas cotizadas del sector de petróleo y gas.

Niels Berghout, analista de la Agencia Internacional de la Energía, afirmó que uno de los principales retos a los que nos enfrentamos hoy en día es que el 70% de la energía mundial sigue procediendo de combustibles fósiles, y seguirá siendo así durante las próximas décadas, sobre todo en China e India. CCS es una de las pocas tecnologías que nos permite rebajar las emisiones asociadas a ello.

Explicó que CCS es un proceso de tres fases, en el que se captura el CO2 generado en una instalación energética o industrial, después se transporta a través de conductos o en contenedores, y finalmente se almacena de forma segura bajo tierra. La mayoría de las instalaciones actuales pueden retroadaptarse a la tecnología de captura de carbono, aunque resulta más asequible incorporarlo al proceso de producción de las plantas nuevas. Esto impide que lleguen primeramente a la atmósfera.

Si se combina el uso de combustibles de biomasa con la tecnología CCS, se puede llegar a las llamadas "emisiones negativas", es decir, que efectivamente se reduce el CO2 de la atmósfera. Con el paso del tiempo, esta tecnología irá cobrando importancia a la hora de perseguir los objetivos climáticos.

Se requiere una adopción generalizada

Berghout explicó que si el mundo realmente quiere lograr el objetivo de que el calentamiento se mantenga sensiblemente por debajo de los 2ºC, la tecnología CCS tiene que llegar a representar el 14% de todas las reducciones acumuladas de CO2 entre ahora y 2060. Si lo que se busca es el objetivo, más ambicioso, de que el calentamiento no supere los 1,5ºC, la contribución de la CCS tendría que ser del 32%. Afirmó que actualmente se encuentran en funcionamiento 23 proyectos de este tipo a gran escala, pero que “el uso de la CCS tendría que multiplicarse cientos de veces, para alcanzar los objetivos climáticos”.

El Profesor Earl Goetheer, Científico Principal de la Organización Neerlandesa de Investigación Científica Aplicada ("TNO", Toegepast Natuurwetenschappelijk Onderzoek) explicó las raíces científicas de la CCS. Ofreció una presentación muy dinámica sobre las distintas maneras de capturar el CO2, centrándose en la división entre precombustión y poscombustión, así como la posibilidad de utilizar el CO2 como recurso para fabricar productos químicos y combustibles con valor de mercado.

La perspectiva empresarial

John MacArthur, Vicepresidente del Grupo para el Carbono de Shell, resaltó el hecho de que la mayoría de escenarios posibles que contemplan organizaciones como la AIE, IPCC y Shell incluyen un notable componente de CCS para contener el aumento de la temperatura por debajo de 2 grados centígrados, en consonancia con el Acuerdo de París.

Explicó asimismo que la CCS no es en absoluto nada nuevo, puesto que se trata de una tecnología muy consolidada que lleva aplicándose desde la década de 1970. Hizo hincapié nuevamente en el decisivo papel que tiene la CCS en la descarbonización de la industria pesada, si el mundo quiere realmente cumplir los objetivos marcados por el Acuerdo de París.

La CCS resulta útil además desde el punto de vista de la conservación y creación de empleo, ya que se han realizado estudios en Reino Unido y Noruega que atribuyen a la CCS el potencial de generar hasta 200.000 puestos de trabajo. Comentó los diversos proyectos de CCS en los que está tomando parte Shell, como la labor de la Iniciativa Climática de Petróleo y Gas, una colaboración entre 13 grandes empresas del sector que busca aprovechar su fuerza combinada para catalizar la generalización de la CCS y contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

¿Se puede invertir en ella?

En esta jornada surgieron cinco preguntas clave: ¿La CCS es una solución real para la transición energética?; ¿cuál es su relevancia para una cartera de inversión?; ¿cuáles son las preguntas clave para interactuar con las empresas en este ámbito?; ¿cómo interactuar para promover políticas relacionadas con la CCS?; y ¿se puede invertir en ella?

La mayoría de los delegados manifestaron su convicción de que la CCS es sin duda parte de la solución, y debería formar parte de las interacciones entre los gestores patrimoniales y el sector de petróleo y gas. Pero que no se podía invertir en ella como tal, salvo que se enmarcara en iniciativas de inversión de impacto, tales como la compra de bonos verdes orientados a CCS, o de apoyo al Objetivo de Desarrollo Sostenible nº 13 (acción por el clima). Por último, los participantes apuntaron que los precios del carbono podrían constituir un incentivo comercial para promover la innovación y la inversión en CCS.