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El uso de los ODS para evaluar la sostenibilidad de las empresas

El uso de los ODS para evaluar la sostenibilidad de las empresas

22-05-2019 | Visión

Es posible utilizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para evaluar si las empresas están en posición de ayudar a la sociedad, como explica el analista Michael van der Meer.

  • Michael van der Meer
    Michael
    van der Meer
    Senior Analyst Emerging Markets at RobecoSAM

Lectura rápida

  • Las empresas deben operar en el marco de un sistema interrelacionado más amplio
  • Los modelos tradicionales de carteras no reflejan esto suficientemente
  • Los ODS ofrecen un marco muy útil para aplicar un enfoque de mayor alcance

Considera que los 17 objetivos marcados por Naciones Unidas, que van desde la erradicación de la pobreza hasta la lucha contra el cambio climático, constituyen un medio muy útil para evaluar la sostenibilidad de las empresas ya que, en la era moderna, “ninguna empresa es una isla”. Además, constituyen una excelente oportunidad de inversión.

Robeco y RobecoSAM han desarrollado un proceso de tres pasos para determinar lo que pueden aportar las empresas a la consecución de estos objetivos, ofreciendo cinco fondos que adquieren los valores de las empresas que más contribuyen a los ODS.

Las empresas que en otro tiempo se consideraban independientes del resto han ido evolucionando y siendo paulatinamente menos egoístas, más concienciadas y más responsables: pero muchas otras todavía necesitan tomar conciencia de su necesidad de ser más sostenibles, como explica Van der Meer, analista sénior de inversión sostenible en mercados emergentes de RobecoSAM.

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Un ecosistema económico más amplio

“Inicialmente, las empresas adoptaban una perspectiva del mundo que se centraba en sí mismas, según la cual su existencia solamente giraba en torno a maximizar sus beneficios; las buenas conductas se adoptaban solamente para evitar sanciones gubernamentales”, apuntaba en un artículo publicado en la edición de 2019 del Anuario de RobecoSAM.

“Más tarde, a medida que las empresas comenzaron a tomar conciencia de su papel como agentes dentro de un ecosistema económico mayor, fueron aceptando y adoptando una serie de principios básicos de responsabilidad corporativa, conceptos que antes se asociaban meramente a la obra social de las empresas. Pero las compañías están empezando ahora a darse cuenta de las ventajas que conlleva la adopción de un enfoque de sostenibilidad plenamente integrada —que engloba la responsabilidad corporativa y los procesos de decisión estratégicos— como algo imperativo para triunfar a largo plazo.”

“Para satisfacer sus necesidades de rentabilidad a largo plazo, los inversores deben tomar conciencia también de las interdependencias que existen en el entorno en que desarrollan su actividad. En este contexto, los ODS conforman un marco muy útil para evaluar si las empresas están suministrando productos y servicios que aportan valor a largo plazo para la sociedad. Únicamente las empresas que lo hagan tendrán el potencial de adaptarse y prosperar a largo plazo, por lo que constituyen buenas opciones para la inversión sostenible.”

“Lo que a veces se percibe como ineficiencias a corto plazo —por ejemplo, retribuir a los trabajadores por encima del salario mínimo, que contribuye positivamente a varios ODS, tales como ‘fin de la pobreza’, ‘trabajo decente’ o ‘salud y bienestar’— en realidad incrementan la durabilidad de las carteras a largo plazo, y por ello deben integrarse en los procesos de inversión.” 

Evitar el reduccionismo

Van der Meer admite que uno de los problemas de los ODS es que resultan demasiado amplios y complejos como para establecer prioridades en torno a ellos, especialmente para los gobiernos. Paralelamente, el sector financiero a menudo adopta un enfoque ‘reduccionista’, es decir, reducen el análisis de un fenómeno complejo a la mera suma de sus partes. Tampoco ayuda mucho en relación con la inversión a largo plazo en temas diversos pero interrelacionados.

“En las finanzas tradicionales, las inversiones se presuponen independientes y no correlacionadas”, afirma. “Esta concepción queda patente, por ejemplo, en el análisis individual de una empresa empleando métodos aislados como el flujo de caja descontado. Aunque la aplicación de estos modelos resulta muy directa, se ciñen a horizontes temporales a corto plazo (3-5 años), de manera que a menudo se excluyen acontecimientos no lineales que pueden materializarse a largo plazo.”

“La teoría moderna de gestión de carteras o 'MPT' (Modern Portfolio Theory) supuso un avance, ya que explica que los diferentes activos se comportan e interactúan de modo diferente. Esta idea de interdependencias básicas es lo que actualmente consideramos finanzas convencionales. Existen otros enfoques en los que se amplía el análisis, incorporando factores de tipo ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG), que influyen en las previsiones de rentabilidad.” 

Propietarios universales

Existe una institución conceptual que ha resultado decisiva para alinear los objetivos de los inversores y el conjunto de la sociedad, el ‘propietario universal’, explica Van der Meer. Se trata de un conjunto de inversores institucionales que poseen carteras muy diversificadas y con orientación a largo plazo, y que se consideran muy representativos en los mercados globales de capital, como es el caso de los fondos de pensiones.

No seas el dinosaurio... las carteras universales tienden a ser sostenibles

“Se considera que los propietarios universales tienen un interés desproporcionado por asegurar la sostenibilidad de sus carteras, ya que deben conseguir rentabilidad no sólo ahora, sino de forma casi perpetua”, aclara. “Por ejemplo, en Estados Unidos, los inversores con este tipo de pasivos a largo plazo (a más de 10 años) poseen prácticamente la mitad de los mercados de renta variable del país.”

“Pero en último término, el conjunto de la sociedad, como beneficiaria directa e indirecta (o quizás como titular última de estos pasivos) de las decisiones de los propietarios universales, tiene una incidencia decisiva sobre su capacidad de lograr una rentabilidad sostenible sobre el capital invertido.” 

Así pues, los ODS proporcionan una manera práctica de conectar los intereses y decisiones que se toman hoy con los resultados y la rentabilidad que se consigan en el futuro.  

Lea el artículo completo "No Firm is an Island: using the SDGs to bridge modern portfolio management to the future" (Ninguna empresa es una isla: el empleo de los ODS para conectar la gestión moderna de las carteras con nuestro futuro), o regístrese para descargar la versión íntegra del Anuario.

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