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El ”helicopter money” se divisa en el horizonte

El ”helicopter money” se divisa en el horizonte

07-03-2016 | Visión

El ”helicopter money” comienza a aparecer en el radar de los bancos centrales a medida que se quedan sin munición para estimular las economías, según Lukas Daalder, de Robeco.

  • Lukas Daalder
    Lukas
    Daalder
    Former CIO Robeco Investment Solutions. Daalder left Robeco in July 2018.

Lectura rápida:

  • Los bancos centrales podrían estar quedándose sin opciones de utilizar el QE o los tipos de interés
  • Cada vez son más las pruebas de que los tipos negativos pueden hacer más mal que bien
  • El próximo paso podría ser dar dinero directamente al público
  • También es importante restablecer la confianza en los bancos centrales

Se teme que, tras años de mantener los tipos de interés en mínimos históricos – negativos, incluso, en algunos países – y acometer innumerables iniciativas de flexibilización cuantitativa a través de compras de deuda, se esté acercando el momento de dar dinero directamente al público.

En este drástico supuesto, metafóricamente estaríamos hablando de 'lanzar dinero por las calles desde un helicóptero', que en realidad sería más bien ingresarlo en millones de cuentas bancarias privadas. Además de estimular directamente el gasto por habitante, esta medida ofrece la ventaja de generar la tan necesitada inflación, o al menos evitar la deflación.

“La política monetaria se queda sin combustible, y quizás esté llegando el momento de adoptar soluciones más radicales para el estancamiento económico”, afirma Daalder, Director de Inversión de Robeco Investment Solutions. “Tratar de estimular las economías por la vía de los mercados financieros resulta un camino bastante indirecto. La reducción de los tipos de interés y de los rendimientos de los bonos son medidas que parecen haber perdido su capacidad de estimular la economía y, de hecho, podrían haberse convertido en parte del problema.”

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Las compras de deuda están perdiendo eficacia

“Comprar más bonos y empujar la curva de rentabilidad hacia terreno cada vez más negativo parece estar perdiendo su eficacia, pero esto no significa que los bancos centrales se estén quedando sin opciones. Si uno tiene la máquina de imprimir dinero a su disposición, hay muchas cosas que se pueden hacer, siempre que se esté dispuesto a dar el salto.”

“Una opción es ampliar el alcance de las compras de activos, de forma que abarquen también a fondos de inversión inmobiliaria o REIT (Real Estate Investment Trusts) o renta variable, medida que ya ha puesto en práctica el Banco de Japón. Aunque esto tiene la ventaja de que no hay que tocar los tipos de interés ni los intereses de los bonos, sigue sin constituir una forma eficiente de estimular la economía.”

'Cuando hay voluntad, siempre se encuentra el modo'

“Una forma más directa sería financiar el gasto público, o crear y dotar un fondo de inversión en infraestructuras. La forma definitiva sería dar el gran paso de entregar dinero directamente a la gente; lo que popularmente se conoce como QE para la gente, o helicopter money.”

“Desde luego, estas opciones entrañan sus riesgos y presentan limitaciones (legales), por lo que en el pasado se han considerado demasiado radicales. Sin embargo, ante el riesgo de pérdida de confianza en los bancos centrales y en el conjunto del sistema financiero, la alternativa de poner en marcha el helicopter money no parece tan descabellada. Cuando hay voluntad, siempre se encuentra el modo.”

Cinco razones para no lanzar las campanas al vuelo

Daalder cita cinco motivos por los que los métodos utilizados hasta ahora, sobre todo el QE y los tipos negativos, no van a continuar funcionando a largo plazo:

  • Su efecto sobre los beneficios de los bancos. Cobrar a las entidades bancarias por sus depósitos en el banco central va a ejercer un efecto negativo sobre sus beneficios, mermando su capacidad para dar crédito a la economía real.
  • La transición a la liquidez. Los tipos de interés negativos no se han trasladado aún a los depósitos de los consumidores pero, una vez lleguemos a ese punto, es posible que asistamos a una búsqueda (indeseada) de la liquidez, ya que los depositantes intentarán escapar del 'lastre' de tener el dinero en el banco.
  • La pérdida del efecto positivo del factor sorpresa. Las medidas de estímulo adoptadas hasta ahora han contado con el apoyo mayoritario de los mercados financieros, puesto que las divisas caen, las acciones suben y las previsiones de inflación repuntan, pero estos efectos son de una envergadura cada vez menor, y los últimos cambios realizados han causado reacciones negativas.
  • Ausencia de impulso para la economía. Los tipos bajos suelen incentivar el consumo y la inversión, pero resulta cuestionable si unos tipos de -0,5% serían positivos o no para el crecimiento y el empleo. Si un interés del 0% no motiva a las empresas ni a los consumidores para que gasten más, es muy dudoso que el -0,5% pueda lograrlo.
  • Proliferación de la deuda (y los deudores). Es cierto que la bajada de los tipos conlleva efectos positivos para los consumidores (reducción de las cuotas de las hipotecas), los productores (márgenes) y los gobiernos (déficits), pero supone además un incentivo para incrementar el endeudamiento, lo que puede acarrear problemas en el futuro.

“Todos estos argumentos parecen apuntar a que la política monetaria está, de hecho, obteniendo un efecto cada vez menor”, afirma Daalder. “La reciente experiencia de Japón con la introducción de tipos negativos, aunque se vio claramente frustrada por la inestabilidad causada en los mercados financieros internacionales, no es sino un claro ejemplo de que un pequeño recorte de los tipos de interés puede generar consecuencias negativas.”

“Debido al papel fundamental que los bancos centrales han representado en la evolución de los mercados financieros, ya sea directamente (suministrando la famosa ”put option” en el mercado de valores) o directamente (comprando deuda), resulta evidente que este problema de credibilidad conlleva graves riesgos. El hecho de que en los últimos seis meses los tres grandes bancos centrales hayan generado ventas masivas en los mercados de valores (la Fed en septiembre de 2015, el BCE en diciembre de 2015 y el Banco de Japón en febrero de 2016) tampoco contribuye mucho a la confianza. La fe en la política monetaria parece que se tambalea.”

La credibilidad de los bancos centrales, en tela de juicio

Daalder afirma que este tipo de reacciones negativas puede hacer que los bancos centrales recurran a medidas drásticas para tratar de restablecer su credibilidad. “Si el remedio empieza a ser tan malo como la enfermedad, evidentemente surgen dudas tanto sobre la credibilidad de las políticas adoptadas, como sobre los propios bancos centrales en general”, apunta.

“Esto no quiere decir que estemos ante una falta de la confianza en los bancos centrales o en el sistema financiero en su conjunto. Pero el argumento de ‘las cosas habrían ido peor si no hubiéramos hecho esto’ que aducen los bancos centrales es imposible de verificar en tanto continúen recurriendo al mismo conjunto de políticas. Y sin embargo se observan claros signos de que este enfoque de ‘más de lo mismo’ está llegando al final de sus días, en términos de eficacia.”

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