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Essentials: Conozca los fundamentos de la Inversión Sostenible (IS)

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1. ¿Qué es la IS?

La popularidad de la inversión sostenible (IS) va en aumento, con más de 23 billones de USD en activos que en la actualidad se gestionan en todo el mundo según los principios de IS.En este capítulo, conoceremos la definición de "inversión sostenible" (o "responsable"), cuál es su situación actual y cómo hemos llegado hasta aquí.  

Los criterios de tipo ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG)

La inversión sostenible es un fenómeno global, que busca ofrecer un marco en el que incluir los criterios de tipo ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG) en las decisiones de inversión del día a día. Lo que comenzó como una cruzada contra la esclavitud ha evolucionado hasta convertirse en una industria que mueve billones de dólares. La Organización de Naciones Unidas lo expresó del siguiente modo, cuando puso en marcha sus Principios para la Inversión Responsable (UNPRI, por sus siglas en inglés) en 2005:

La inversión responsable es un enfoque de inversión que busca incorporar factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) a sus decisiones sobre inversión, con el fin de gestionar mejor los riesgos y generar rendimientos sostenibles a largo plazo.1

Ahora, muchos inversores están llevando la inversión sostenible un paso más allá, utilizándola para mejorar su rentabilidad, de manera que disfrutan de un rendimiento superior en sus inversiones y contribuyen a la vez a que el mundo sea un lugar mejor.

La IS constituye actualmente un concepto generalizado, equivalente a una cuarta parte de todos los activos gestionados en el mundo a finales de 2016, la última fecha en la que se recabó este dato. En Australia y Nueva Zelanda, el 50,6% de los activos se gestionan ahora sosteniblemente. La mayor utilización de la IS corresponde a Europa, donde el 52,6% de los activos se gestionan según sus principios, con inversiones equivalentes a más de 12 billones de USD. Eso equivale a la mitad del PIB anual de Estados Unidos o la Unión Europea, según Global Sustainable Investment Alliance.2

Una historia de orgullo

Quakers

Esta filosofía ha recorrido un largo camino desde sus humildes orígenes en la iglesia del siglo XVIII, cuando los ‘Quakers’ se negaron a invertir en cualquier negocio relacionado con el comercio de esclavos, creando así los primeros criterios de exclusión. En épocas más recientes, el concepto de mejorar la igualdad entre los seres humanos para crear un mundo mejor comenzó con las primeras leyes sobre igualdad de derechos, en la década de 1960. Uno de los casos más trascendentes de aplicación de exclusiones data de la década de 1970, cuando muchas empresas se negaron a invertir en Sudáfrica debido a su régimen de apartheid.

La IS cobró protagonismo a escala global en 1987, cuando la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo de la ONU —la Comisión Brundtland— publicó su informe titulado "Nuestro futuro común". Uno de los motivos por los que se la conoce es por acuñar el término "desarrollo sostenible", que definió como "un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades".3

People, Planet, Profit

La asociación de estas ideas a la actividad mercantil en general dio lugar más tarde al concepto de las "tres Ps" —People, Planet, Profit; personas, planeta, beneficios— que se popularizó en los años noventa. Se basaba en que cualquier empresa que quisiera ser sostenible debía tener un enfoque mercantil propio para cada una de estas tres esferas (no sólo la de los beneficios).4

Este concepto evolucionó para dar lugar a la orientación hacia factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo, o ASG, otras tres letras que hoy en día constituyen la piedra angular de la mayoría de los procesos de inversión sostenible.

Actualmente integrada y generalizada

Sostenibilidad integrada

Hoy en día, la inversión sostenible basada en criterios ASG ya no se limita a las exclusiones, a proteger el medio ambiente o a tener en cuenta el bienestar de las personas además de los beneficios. El análisis de factores ASG se integra actualmente de forma rutinaria en los análisis financieros generales, que naturalmente continúan englobando parámetros convencionales como los beneficios o la cuota de mercado de las empresas. Ha pasado a formar parte del lote; ya no es cosa de rebeldes con causa.

De esta manera, llegamos al concepto de sostenibilidad integrada (que se trata en el Capítulo 3) un enfoque más holístico, integral e inclusivo a través del cual la IS ha alcanzado su madurez y se ha convertido en una corriente generalizada.

1. UNPRI https://www.unpri.org/pri/what-is-responsible-investment
2. Global Sustainable Investment Alliance 2016 Review http://www.gsi-alliance.org/wp-content/uploads/2017/03/GSIR_Review2016.F.pdf
3. Nuestro futuro común’, Comisión Brundtland http://www.un-documents.net/our-common-future.pdf
4. John Elkington, "Enter the triple bottom line" (Introducción al triple balance), 2004 http://www.johnelkington.com/archive/TBL-elkington-chapter.pdf

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2. Abordar los objetivos de IS con sus clientes

Existen varias maneras de abordar la inversión sostenible. En este capítulo, veremos los tres tipos de estrategias más relevantes —el uso de exclusiones, la integración y la inversión de impacto— y analizaremos qué enfoque puede adaptarse mejor a cada tipo de inversor.

La IS no es un concepto unívoco; existe gran diversidad de estilos y preferencias distintos a la hora de aplicarla, y no hay una forma "correcta o incorrecta" de hacerlo. Sin embargo, se ha ido consensuando con el tiempo el tipo de enfoque motivacional que en general mejor se adapta a los distintos tipos de inversores, en función de sus objetivos de inversión.

Su motivación puede ser una serie de creencias personales, al optar por no invertir en segmentos controvertidos; o pueden querer usar la IS como medio para mejorar su perfil rentabilidad/riesgo; o quizás les agrade la idea de contribuir a que se produzca un cambio positivo. Todo esto se reduce en muchos casos a tres enfoques básicos: utilizar exclusiones; integrar factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) en el proceso de inversión; o adoptar la inversión de impacto.

Exclusiones

Exclusiones: Ésta es la forma clásica de llevar a la práctica la IS, y sigue siendo la más popular: negarse a invertir en empresas con prácticas controvertidas. Hablamos de muy diversas actividades empresariales, desde las consideradas peligrosas para la salud o el medio ambiente, como la producción de tabaco o las perforaciones petroleras en el Ártico, hasta conductas directamente criminales, como la corrupción o la mano de obra forzosa. Algunas empresas deben quedar excluidas por imperativo legal; por ejemplo, la legislación holandesa prohíbe invertir en empresas que fabriquen bombas de racimo.

La posibilidad de sufrir un daño reputacional —o lo que es lo mismo, el miedo a parecer malo— a menudo es razón suficiente para no querer invertir en algo que el conjunto de la sociedad rechaza. Muchas estrategias basadas en la exclusión eluden la inversión en las empresas del llamado "sexteto del pecado": tabaco, armas, alcohol, energía nuclear, juegos de azar y pornografía. Pero los aspectos que se consideran controvertidos van evolucionando a lo largo del tiempo. En los últimos años, se ha vuelto más habitual excluir a las empresas de minería de carbón térmico mientras que el azúcar está empezando a considerarse por muchos "el nuevo tabaco".

Integración

Integración: Consiste en el uso sistemático de criterios ASG con relevancia financiera para mejorar el perfil rentabilidad/riesgo de las inversiones y, por consiguiente, incrementar su rendimiento. En teoría, una mejor relación rentabilidad/riesgo debería dar lugar, con el paso del tiempo, a una rentabilidad superior para nuestras inversiones que para las de nuestro índice de referencia, es decir, generar alfa.

La manera de llevar esto a la práctica difiere mucho de un gestor a otro. A veces, la integración de criterios ASG se lleva a cabo utilizando equipos de especialistas en IS, y a veces se opta por una solución más general, como una capa superior sobre una categoría de activos. La procedencia de los análisis que se utilizan también varía: algunas entidades prefieren llevar a cabo sus propios estudios de sostenibilidad mientras que otras se basan en análisis externos realizados por empresas especializadas en investigación de factores ASG. En el Capítulo 3 trataremos este asunto con más detalle.

Inversión de impacto

Inversión de impacto: Se trata de realizar inversiones con el objetivo de generar un impacto beneficioso y cuantificable sobre el medio ambiente o la sociedad, además de lograr una rentabilidad financiera positiva. Esto puede suponer invertir en un fondo que pretenda llevar energías limpias a mercados emergentes o mejorar el aporte nutricional de los alimentos. Una de las formas más habituales de llevar todo esto a la práctica es seguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que analizaremos en el Capítulo 4.

La inversión de impacto presenta tres elementos clave. Primero, debe existir intencionalidad: el inversor debe realizar un esfuerzo deliberado y orientado para generar un impacto positivo. Segundo, debe producir una rentabilidad positiva para la inversión; no se trata de iniciativas humanitarias. Y, tercero, los beneficios financieros, sociales y ambientales de la inversión de impacto deben ser cuantificables y transparentes.

Elegir nuestro estilo

Entonces, ¿para quién resulta más adecuado cada uno de ellos?
Las exclusiones resultan más apropiadas para los inversores con una clara visión de qué productos o conductas resultan incompatibles con lo que ellos o sus partes interesadas consideran importantes. Algunos inversores profesionales establecen "líneas rojas": por ejemplo, las aseguradoras de salud excluyen a las empresas que fabrican productos que pueden perjudicar a la salud en general, como los cigarrillos.

La integración resulta una buena opción para los inversores que buscan asimilar los factores ASG en todos sus procesos, en lugar de utilizarlos aisladamente, adoptando un enfoque más amplio e integral. Estos inversores consideran que el empleo de información ASG conduce a la toma de decisiones de inversión mejor fundamentadas, y a la mejora de su perfil rentabilidad/riesgo, aunque no es la panacea absoluta; siguen aplicando los parámetros convencionales.

La inversión de impacto resulta más idónea para los inversores que quieren ejercer un efecto positivo sobre la sociedad, y que además consideran que, al hacerlo, pueden obtener también una rentabilidad suficiente en sus inversiones. Por ejemplo, orientar las inversiones hacia las energías renovables ayuda a combatir el cambio climático y permite asimismo obtener rendimientos financieros por la venta de la electricidad generada.

Un poco de cada

La mayoría de los inversores optan por una combinación de estos tres estilos. Algunos utilizan las exclusiones como parte de la integración, combinando exclusiones negativas con inclusiones positivas. Otros prefieren ceñirse a sus exclusiones elegidas de acuerdo con sus criterios morales propios, y adoptan un enfoque menos férreo al aplicar la sostenibilidad al resto de sus inversiones, a medida que se van asentando.

La integración total, sin embargo, está ganando popularidad, ya que supone una opción holística que ciertos gestores proponen como su metodología convencional. La inversión de impacto es más especializada, y los fondos que apuestan por ella son más limitados. En consecuencia, algunos inversores optan por este método como un añadido complementario, sobre todo si tienen intereses particulares, por ejemplo, en mercados emergentes.

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3. ¿Cómo funciona la integración de criterios ASG?

Hoy en día, los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo se integran de forma rutinaria en los procesos de inversión. En este capítulo, analizaremos cómo se realiza esta integración y las diversas formas que pueda adoptar.

Como hemos visto en el Capítulo 2, la integración de factores ASG es una de las tres formas básicas de adoptar la IS. En los Principios para la Inversión Responsable de las Naciones Unidas se define este proceso como:

“La inclusión sistemática y explícita de factores de tipo ambiental, social y de gobernanza, en los análisis y decisiones de inversión. Dicho de otro modo, la integración de criterios ASG es el análisis de todos los factores relevantes en los análisis y decisiones de inversión, incluidos los de tipo ambiental, social y de gobernanza.”

Relevancia financiera

La clave aquí reside en la "relevancia financiera": los factores que se tienen en cuenta no son sólo "algo bonito", sino que ejercen un efecto directo sobre los beneficios de la empresa. Por ejemplo, un inversor no sólo se fijará en factores como la contaminación o el exceso de residuos desde el punto de vista del daño al medio ambiente. Este tipo de conductas puede tener un efecto financiero para la empresa, desde sufrir sanciones hasta ver incrementados sus costes y sus riesgos regulatorios a causa de la deficiente conservación de sus recursos.

¿Cómo se desarrolla este proceso?

La integración de criterios ASG suele realizarse en tres pasos. El primero consiste en identificar y enfocar las cuestiones más relevantes que afectan a la empresa. Seguidamente, el inversor puede analizar el probable impacto de estos factores relevantes sobre el modelo de negocio de la empresa. Y, por último, esta información puede incorporarse al análisis para conformar la perspectiva de fundamentales.

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Este análisis ASG forma parte de un conjunto más amplio de parámetros tradicionales empleados para valorar a las empresas y sus perspectivas, y así determinar la conveniencia de comprar sus acciones o bonos. Sigue habiendo otros factores importantes, como los fundamentales del negocio, si el mercado está creciendo, la solidez de los márgenes de beneficio frente a posibles conmociones futuras, los adelantos tecnológicos o los cambios en los gustos y preferencias. En definitiva, todo lo que una empresa necesita hacer para ser sostenible, para no sufrir un declive. Es el caso de Kodak, que no llevó a cabo la transición de la película fotográfica al soporte digital y tuvo que declararse en quiebra en 2012, para resurgir el año siguiente con un modelo de negocio diferente.

Renta variable y fija

Una gran ventaja de la integración de criterios ASG es que resulta útil en todas las categorías de activos: se ha demostrado que funciona para los mercados de renta fija y variable por igual, y que puede aplicarse también a carteras inmobiliarias o de materias primas.

En general, el análisis de factores ASG en renta variable se centra en identificar un potencial de crecimiento que puede no reflejarse necesariamente en las cotizaciones, mientras que en renta fija lo esencial es detectar riesgos de caída que no se observen en la calificación crediticia. Los criterios ASG se integran en un marco ya existente que engloba otro tipo de factores, no se emplean aisladamente.

Filtrado positivo

Filtrado positivo

Una forma de utilizar el análisis ASG consiste en crear carteras altamente sostenibles por medio del filtrado positivo, donde lo que se incluye resulta más importante que lo que se excluye. Este estilo busca identificar valores con puntuaciones ASG superiores a las de otros, con el fin de tomar decisiones mejor fundamentadas sobre la conveniencia de comprar dichos valores.

Las puntuaciones de sostenibilidad también pueden ser lo que motive adoptar una sobreponderación o infraponderación en un valor —adquirir un peso mayor o menor de la proporción en el índice de referencia correspondiente— en lugar de incluirlo o excluirlo por completo de la cartera. En lo que respecta a países, las puntuaciones ASG pueden resultar útiles para tomar decisiones de inversión sobre la deuda pública emitida por los mismos.

El mejor de cada clase

El mejor de cada clase

Los inversores que quieran dar un paso más e incluir en su cartera únicamente a las empresas más sostenibles pueden adoptar el enfoque "best-in-class" (el mejor de cada clase). Consiste en orientarse exclusivamente a las empresas con mayores puntuaciones ASG de cada sector, omitiendo el resto.

El enfoque del mejor de cada clase está convirtiéndose en una forma muy popular de gestionar carteras temáticas de sostenibilidad, pero presenta la desventaja de reducir mucho el universo de inversión y depender únicamente de factores ASG para obtener rentabilidad en el futuro. También puede suponer dejar a un lado a los rezagados con buen potencial de mejora a largo plazo, quizás mayor que el de las empresas de vanguardia de un momento concreto, por lo que se trata de estrategias muy especializadas y que no pueden considerarse de tipo general.

5. UNPRI https://www.unpri.org/investor-tools/what-is-esg-integration/3052.article

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4. Cuatro tendencias favorables para la inversión sostenible

La inversión sostenible ya no es ningún nicho, sino que se encuentra plenamente conectada con cuestiones actuales de gran trascendencia. En este capítulo, exponemos cuatro importantes tendencias que están impulsando su adopción.

Megatendencias

En primer lugar, existe una serie de megatendencias que están configurando toda una agenda de cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) de ámbito global, con el cambio climático a la cabeza. En segundo término, el endurecimiento de las regulaciones está imponiendo la adopción de la IS en ámbitos en los que antes era voluntaria, como sucede con la mejora alimenticia.

Millennials

En tercer lugar, el acuerdo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas ha servido esencialmente para monetizar lo que anteriormente era una labor humanitaria. Por último, estamos viviendo una transición de la riqueza en la sociedad, gracias a la cual hay ahora más dinero en el bolsillo de personas con mayor conciencia social, como es el caso de los millennials, cada vez más interesados por la inclusión de la IS en sus planes de ahorro.

Ventaja 1: megatendencias

Las tendencias esencialmente siguen patrones de conducta humana que cambian a lo largo del tiempo. Algunos son tecnológicos, como la llegada de Internet; otros, sociales, como la mayor concienciación sobre la salud; y otros son de índole natural, como las soluciones para el calentamiento global.

Foro Económico Mundial

En su Informe Global de Riesgos 2018, el Foro Económico Mundial identifica una serie de megatendencias que están cambiando el panorama de la inversión. Tres de las más importantes, que dan lugar tanto a riesgos como a oportunidades para los inversores, son el cambio climático (A), la desigualdad (S) y la digitalización (G).

Acuerdo de París

De todas ellas, quizás la principal consista en afrontar el reto planteado por el Acuerdo de París, que el calentamiento global se limite a 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales. Puesto que las emisiones de gases de efecto invernadero, y especialmente las de dióxido de carbono, se consideran las principales culpables, debido sobre todo a la combustión de combustibles fósiles, esto requiere de una descarbonización a escala mundial. De hecho, el mundo necesita situarse en niveles neutrales de carbono para 2050 si quiere cumplir el objetivo de 2 grados en 2100.

La segunda sería la necesidad de atajar la creciente desigualdad entre las naciones, que a su vez está motivada por diversos factores como la globalización, la inmigración y la robotización. Esto ha alimentado a su vez, al menos en parte, el auge del populismo entre personas que se sienten marginadas y económicamente penalizadas por "el progreso". Algunos países se encuentran ante situaciones de grave malestar social, que elevan las primas de riesgo y, consiguientemente, los intereses de su deuda pública.

Digitalización
Ciberseguridad

La tercera megatendencia es la digitalización, y su principal amenaza asociada, la ciberseguridad. Según un estudio llevado a cabo en 2017 por Credit Suisse, el coste anual de los delitos informáticos se sitúa en torno a 500 miles de millones de USD, lo que resta aproximadamente el 15-20% del valor económico anual de Internet. No obstante, esto representa una oportunidad de inversión importante en las empresas que luchan contra estos delitos, como las de software de seguridad o las de soluciones de tecnología financiera ("fintech") para tarjetas bancarias.6

Ventaja 2: normativas y regulaciones

Gran parte del panorama actual está cambiando debido a la regulación. Quizás la iniciativa más famosa fue el Acuerdo de París, ratificado por 174 países el 22 de abril de 2016, fecha que hoy en día ha sido bautizada por la ONU como el "Día de la Tierra". En los mercados financieros, las diversas regulaciones, desde Basilea III hasta Solvencia II, han supuesto la adopción de medidas para prevenir otra crisis financiera global y han cambiado la manera de funcionar de las entidades bancarias y aseguradoras.

Se están poniendo en marcha otras iniciativas de diverso signo, como la exigencia de los gobiernos a las empresas de reducir los niveles de azúcar en los alimentos, para combatir la obesidad, con planes para introducir impuestos sobre el azúcar en distintos países. También tenemos leyes que exigen verificaciones más profundas de las cadenas de suministro, para erradicar el uso de mano de obra infantil o forzosa, condiciones de trabajo peligrosas y demás prácticas socialmente inaceptables. Y algunas exclusiones gozan ya de fuerza de ley, como la prohibición de invertir en armas controvertidas, como las bombas de racimo.

Ventaja 3: el cumplimiento de los ODS

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Otra iniciativa global para intentar que el mundo sea un lugar mejor y lograr a la vez una rentabilidad para las inversiones que se realicen con este fin son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Se centran en problemas que van desde la erradicación del hambre hasta la mejora de la educación de las mujeres jóvenes, como se observa en el siguiente diagrama:

Los inversores pueden optar por fondos que, de un modo u otro, contribuyan a la consecución de uno o varios de estos objetivos. Por ejemplo, un fondo puede apostar por productores de alimentos que inviertan en productos más saludables y económicos (ODS2), o por laboratorios farmacéuticos que desarrollen vacunas para su uso en mercados emergentes (conforme al ODS3).

Ventaja 4: la transición de la riqueza

Transición de la riqueza

Entretanto, está teniendo lugar una importante transición de la riqueza, y los millennials —la generación nacida a partir de mediados de los ochenta— controlan cada vez más capital. Según los estudios realizados, este grupo de edad presenta un interés mucho mayor por la inversión sostenible que sus padres y abuelos, y disponen de mucho dinero con el que invertir. Los millennials heredarán hasta 59 billones de USD de aquí a 2060, lo que constituirá la mayor transferencia intergeneracional de riqueza de la historia, según el Centro de Riqueza y Filantropía de Boston College.7

En su informe "Señales Sostenibles" de 2017, Morgan Stanley advertía que los millennials se muestran el doble de dispuestos que otros inversores a contribuir a un mundo mejor, además de obtener rendimientos financieros. “Una generación de inversores jóvenes, que mayoritariamente considera que sus decisiones de inversión pueden ejercer un impacto, está impulsando la evolución de la inversión sostenible”, reza el informe.8

Por su parte, el grupo de investigación británico Campden Wealth y el banco suizo de inversión UBS encuestaron a 262 family offices con una media de 1.000 millones de USD en activos. Determinaron que el 40% de los encuestados preveía incrementar sus asignaciones a temas de sostenibilidad, tales como la eficiencia de recursos, la conservación o la salud y el bienestar de las personas, de cara a la próxima década aproximadamente.9

Esperaban asimismo que sus gestores patrimoniales utilizaran factores ASG, de acuerdo con un estudio realizado por Factset, resumido en la siguiente ilustración:10

6. https://www.credit-suisse.com/corporate/en/articles/news-and-expertise/a-secure-business-201707.html
7. Boston College, Center on Wealth and Philanthropy: www.bc.edu/research/cwp.html
8. Morgan Stanley, ‘Sustainable Signals’, 2017 http://www.morganstanley.com/ideas/sustainable-socially-responsible-investing-millennials-drive-growth.html 9.UBS, Global Family Office Report, 2017 http://www.globalfamilyofficereport.com/purpose/
10. Factset, the Culture Challenge for HNWIs for the wealth management industry in the information age: https://msenterprise.global.ssl.fastly.net/wordpress/2017/07/Facset-The-Culture-Challenge_final-in-Wealth-Mgmt.pdf

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5. Percepciones erróneas sobre la IS

Conocer lo que conforma la inversión sostenible es sólo la mitad de la batalla: saber lo que no es, resulta igual de importante. En este capítulo, analizaremos algunos de los mitos más habituales relacionados con la IS, utilizando un vídeo ilustrativo.

Mitos sobre la IS

Aunque el interés por la IS crece cada día, existe una serie de percepciones erróneas sobre la misma que persisten desde que comenzó a ocupar un lugar en la conciencia pública hace décadas. 

Quizás el mito más importante sea que utilizar factores ASG en los procesos de inversión merma la rentabilidad. De hecho, hoy en día existen infinidad de pruebas que demuestran que la IS puede mejorar la rentabilidad. Puesto que este mito es quizás el que más necesidad hay de disipar, lo analizaremos en más detalle en el Capítulo 6.

Otro error de concepto bastante extendido es que la sostenibilidad trata solamente de temas ecológicos. Si bien es cierto que las cuestiones ambientales revisten gran importancia, la adopción de criterios ASG implica también la consideración de aspectos sociales y de gobierno corporativo. De hecho, la S y la G pueden ser mucho más importantes para ciertas empresas que la A.

Por otra parte, una idea errónea propia del siglo XXI es que la sostenibilidad solamente interesa a los millennials. Aunque es cierto que la mayoría de los jóvenes comulgan más con estas ideas que sus padres y abuelos, como describíamos en el Capítulo 4, los estudios demuestran que todos los grupos de edad las apoyan.

Despejar este tipo de ideas equivocadas precisa de hechos y cifras, y eso ha generado a su vez otro mito más: que no existen datos suficientes para demostrar que funciona. De hecho, el problema aquí es que existen demasiados datos, lo que está propiciando la aparición de todo un sector de análisis, dedicado a ayudar a los inversores a interpretarlos.

Éstos son algunos de los mitos más habituales, pero hay más: desde que “la IS sólo funciona en renta variable” hasta que “la IS no vale para mercados emergentes”. Les invitamos a ver el siguiente vídeo "La verdad sobre la inversión sostenible: realidad o ficción".

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6. Rentabilidad

La mayoría de la gente coincide en que la inversión sostenible es buena idea pero ¿pasa factura? En este capítulo veremos que la IS conduce a largo plazo a mejores rendimientos ajustados al riesgo, citando diversos estudios académicos que respaldan esta idea.

La idea de que apostar por la IS reduce la rentabilidad se debe a la percepción de que al perseguir un cierto ideal hay que renunciar a parte del rendimiento. Es cierto que, en determinados casos, adoptar prácticas sostenibles conlleva costes.

Por ejemplo, las empresas de energía que cambian sus modelos de negocio basados en combustibles fósiles tienen que invertir miles de millones en nuevas infraestructuras. Comprobar que en las cadenas de suministro de una empresa no se utiliza mano de obra infantil o forzosa puede resultar caro, y esforzarse para contratar a más mujeres o a miembros de minorías étnicas igualmente puede consumir tiempo y recursos.

El mundo está cambiando

Demográficos

Entonces, ¿merece la pena? A largo plazo, sin duda. El mundo cambia inexorablemente, impulsado por las normativas, los hábitos de consumo y los factores demográficos. Las empresas que realizan este tipo de inversiones para mantenerse al día según la evolución actual cosecharán los frutos de ello en el futuro. Este tipo de compromiso termina por hacerse visible en sus beneficios y, en último término, en el valor de sus acciones y bonos.

Pero cada caso es distinto: los riesgos ASG varían de una empresa a otra, y entre los diversos sectores e industrias. Por ejemplo, los factores de tipo ambiental constituyen un problema mucho mayor para las empresas de minería que para las productoras de software, mientras que los factores sociales pueden resultar totalmente decisivos en sectores en que los trabajadores perciben salarios bajos, como el del comercio minorista, y el gobierno corporativo es vital para las entidades bancarias. En el Capítulo 9 analizaremos algunos ejemplos de cómo la IS puede afectar a los distintos sectores.

En el caso de los inversores, aquellos que dedican tiempo y esfuerzo a analizar el grado de sostenibilidad futura de las empresas pueden tomar decisiones mejor fundamentadas sobre los títulos de renta variable y fija por los que apostar. Esto reduce la exposición al riesgo, y ofrece además mejores rentabilidades, mejorando la ratio rentabilidad/riesgo en ambos lados de la ecuación. 

Relevancia financiera

El principal motivo de ello es que la esencia de la integración de criterios ASG consiste solamente en analizar los aspectos con relevancia financiera, aquellos que repercuten directamente sobre los beneficios financieros. Esto supone, por ejemplo, considerar la contaminación como un riesgo para la empresa contaminante, que puede sufrir sanciones o tener que asumir costes de limpieza, no tanto como una cuestión preocupante por sus efectos sobre la calidad del aire. Las empresas con factores sociales o de gobierno corporativo desfavorables terminarán por ofrecer una evolución peor que las que cuentan con el talento y la gestión adecuadas. Se trata de aspectos financieros, no emocionales.

Tres estudios evidencian que existe un diferencial de rentabilidad positivo 

¿Siguen sin estar convencidos? En los últimos tres años se han publicado tres estudios relacionados con este "valor añadido" que merecen una mención especial.

  • En qué medida puede la IS agregar valor queda reflejado en un estudio de 2015 en el que se analizaron más de 200 fuentes, incluidas investigaciones académicas, informes sectoriales, prensa y bibliografía. Su conclusión fue que “el 80% de los estudios analizados demuestran que las prácticas prudentes en sostenibilidad ejercen una influencia positiva sobre la rentabilidad de las inversiones".11

  • Metaestudios

  • En otro estudio realizado posteriormente, se examinó todo el universo de estudios académicos sobre esta materia (un total de 2.250) publicados desde 1970, empleando datos recabados durante cuatro décadas, hasta 2014. Se llegó a la conclusión de que los aspectos ASG habían contribuido positivamente a los resultados financieros de las empresas en un 62,6% de los metaestudios, ejerciendo una incidencia negativa sobre ellos en sólo un 10% de los casos.

  • Y en un estudio realizado en 2016 se identificó por primera vez una relación directa entre la mejora de las prácticas empresariales en cuestiones ASG relevantes, junto con la publicación de información sobre las mismas, y la evolución al alza de la cotización de sus acciones. En la publicación, titulada "Corporate Sustainability: First Evidence on Materiality" (Sostenibilidad empresarial: primera evidencia de sustancialidad), se mostraba claramente cómo las correspondientes ventajas financieras se trasladaban al valor patrimonial.12

Así pues, existen multitud de ejemplos de que la adopción de principios de inversión sostenible no sólo no resta sino que a menudo suma, y en todo caso no supone merma alguna de la rentabilidad, como algunos sugieren.

11. Clark, Gordon L. y Feiner, Andreas y Viehs, Michael, From the Stockholder to the Stakeholder: How Sustainability Can Drive Financial Outperformance (5 de marzo de 2015). Disponible en SSRN: https://ssrn.com/abstract=2508281 o http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.2508281
12. Khan, Mozaffar y Serafeim, George y Yoon, Aaron S., Corporate Sustainability: First Evidence on Materiality (9 de noviembre de 2016). The Accounting Review, Vol. 91, núm. 6, pp. 1697-1724. Disponible en SSRN: https://ssrn.com/abstract=2575912 o http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.2575912http://icgn.flpbks.com/icgn-global-governance-principles-2017/

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7. Titularidad activa

La titularidad activa es una parte importante de la inversión sostenible. En este capítulo, explicaremos en qué consiste y cómo está cambiando cada vez más las conductas empresariales.

Titularidad activa

A menudo se piensa en el inversor como en una persona que posee participaciones en empresas con el fin de obtener cierta rentabilidad, o recibir dividendos. Pero existen otros propósitos. Un accionista es también en parte dueño de la empresa, y un bonista es quien la provee del capital que necesita, de manera que ambos pueden aprovechar su posición para exigir cambios, cuando resulta apropiado.

Los inversores utilizan cada vez más su poder como propietarios para influir en la manera en que se gestionan las entidades, con el fin de proteger o mejorar sus inversiones. Este tipo de prácticas de titularidad activa se sitúan actualmente a la vanguardia de la inversión sostenible, y pueden resultar especialmente eficaces cuando los accionistas unen fuerzas para promover cambios en cuestiones de notable importancia.

Existen dos formas de hacerlo: mediante el ejercicio de los derechos de voto y a través de la interacción.

Votar por el cambio

Los inversores descontentos con las políticas de una empresa pueden votar en contra de ellas en la junta de accionistas. También pueden presentar propuestas de acuerdos que propicien cambios, u oponerse a la aprobación de acuerdos que les desagraden. Individualmente, un accionista puede representar sólo un pequeño porcentaje del capital, y ser por tanto incapaz de marcar diferencias por sí solo, por ello muchos inversores están uniendo fuerzas para hacer frentes comunes. Por ello han proliferado tanto las asociaciones de inversores que adoptan posturas comunes hacia las cuestiones más importantes.

Un buen ejemplo de un acuerdo conjunto que ha propiciado un cambio positivo fue el caso de McDonald’s en 2017, cuando la empresa se comprometió a eliminar progresivamente el uso no terapéutico de antibióticos en su carne de pollo, para después extenderla a la de cerdo y ternera. Fue el resultado de la preocupación por la administración excesiva de antibióticos al ganado, sin justificación médica, que estaba favoreciendo la proliferación de bacterias resistentes que causaban la muerte de seres humanos.

Un tema que ha generado gran oposición en las votaciones de las juntas generales ha sido el nivel de remuneración de los directivos de las empresas, sobre todo los aumentos de la retribución de los consejeros no asociados a los beneficios o al éxito de las empresas. Aunque votar en contra de los aumentos no ha supuesto una reducción inmediata de los niveles retributivos, ha resultado muy efectivo a la hora de infligir un daño reputacional importante, o avergonzar a los afectados y evitar que vuelvan a producirse situaciones similares en el futuro.

Proxy

El ejercicio de los derechos de voto puede realizarse directamente, aunque lo habitual es recurrir a un delegado ("proxy"), una entidad especializada en este tipo de representaciones, para que vote en nuestro nombre. Al decidir por qué normas regirse, muchos inversores optan por los principios de la Red Internacional de Gobierno Corporativo "ICGN" (International Corporate Governance Network) para evaluar las buenas prácticas. En muchos casos también prefieren adoptar códigos de buen gobierno o convenciones de un mercado local, como es el caso de quienes operan hoy en día en Japón.13

Interacción en lugar de exclusión

Interacción

La interacción es el proceso de entablar un diálogo formal con empresas que tengan un problema relacionado con algún aspecto de la sostenibilidad, y que se considere probable que vaya a afectar su rentabilidad y su valor patrimonial en el futuro.

Se trata de cuestiones referidas a diversas áreas del espectro ambiental, social y de gobierno corporativo, y en casos de gravedad, incluso a los tres factores, como es el uso de la posición del accionista para hacer que los productores de cacao dejen de sobreexplotar la tierra (A) y utilizar mano de obra infantil (S) y que a la vez sometan su gestión a un control serio (G). Cada vez más, la interacción conlleva luchar contra la lentitud en la adaptación a las tendencias internacionales, tales como reducir el calentamiento global o mejorar la ciberseguridad.

Sin embargo, resulta importante distinguir entre la interacción enfocada a conductas empresariales o a productos. Las conductas a menudo pueden cambiarse, pero si una empresa fabrica cigarrillos, por ejemplo, por mucha interacción que haya no es probable que deje de hacerlo. Es en estos casos cuando el inversor pasa directamente a la exclusión.

Exclusión

Sin embargo, cuando resulta posible, los inversores prefieren primero tratar con las empresas las cuestiones problemáticas antes de amenazarlas con la exclusión. El motivo de ello es que, una vez excluida una empresa, no es posible interactuar con ella, y los inversores no pueden ejercer su influencia para buscar mejoras en los aspectos ASG.

La desinversión plantea un problema similar, en el sentido de que solo transfiere la propiedad de un inversor descontento a otro más dispuesto, sin abordar el problema de fondo. Desinvertir en productoras de carbón térmico, por ejemplo, puede hacer que una cartera sea más sostenible, pero no contribuirá en modo alguno a la descarbonización general. En lugar de ello, los inversores han centrado sus esfuerzos en tratar de persuadir a los productores de combustibles fósiles para que cambien sus modelos de negocio y apuesten por las renovables.

13. http://icgn.flpbks.com/icgn-global-governance-principles-2017/

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8. Casos prácticos

El éxito en la aplicación de las técnicas de sostenibilidad se está haciendo cada vez más evidente al llevarse a la práctica en situaciones reales. En este capítulo, ofrecemos una serie de relatos verídicos que pueden utilizarse para mostrar a los clientes la importancia que ha adquirido ya la sostenibilidad en todos los sectores e industrias.

El éxito en la aplicación de las técnicas de sostenibilidad se está haciendo cada vez más evidente al llevarse a la práctica en situaciones reales. En este capítulo, ofrecemos una serie de relatos verídicos que pueden utilizarse para mostrar a los clientes la importancia que ha adquirido ya la sostenibilidad en todos los sectores e industrias.

Afortunadamente, los inversores suelen ser capaces de detectar con antelación los problemas relacionados con la sostenibilidad, llamando la atención de las empresas sobre ellos y a menudo empleando la interacción para ayudarlas a gestionarlos. Veamos cinco casos prácticos sobre cómo la aplicación de la IS puede marcar la diferencia.

La nueva era de la automoción: Uno de los sectores más convulsos hoy en día es el de la automoción, ya que el uso de los vehículos está transformándose, y los motores de combustión interna están abocados a desaparecer con el tiempo. La gente no está dispuesta a renunciar a sus vehículos, de modo que la inversión en el sector automovilístico sigue siendo plenamente válida... aunque necesita evolucionar con los tiempos.

Coches eléctricos e híbridos

La interacción con las empresas de este sector se ha centrado principalmente en la fabricación de más coches eléctricos e híbridos. Y ya está dando frutos: se calcula que los automóviles eléctricos representarán el 10% de los 80-90 millones de vehículos que se fabricarán en 2020, cuando una década atrás esta cifra era prácticamente cero. Paralelamente, la proporción de materiales ligeros que componen los coches eléctricos —que no precisan de pesados sistemas de transmisión ni cajas de cambios— aumentará del 29% en 2010 al 67% en 2030, como se refleja en el siguiente gráfico:

Obesidad

El azúcar es el nuevo tabaco: La lucha contra la obesidad se está convirtiendo en un problema de primer orden para las empresas de alimentación y bebidas, y el azúcar está empezando a considerarse por muchos "el nuevo tabaco". Las estadísticas en que se basan estas ideas son alarmantes: un bote de salsa chile, por ejemplo, contiene nada menos que el equivalente a 49 terrones de azúcar. En el caso de las bebidas gaseosas, esta proporción puede ser incluso mayor.

El rechazo social hacia el sector de alimentación y bebidas ha obligado a muchos productores a reducir enormemente los niveles de azúcar de sus productos. En 2017, Coca-Cola anunció su intención de eliminar el azúcar de toda su gama de refrescos, y otras grandes marcas ofrecen productos sin azúcar así como sistemas de advertencia tipo "semáforo" resaltando las calorías del producto en el envase. Quienes no sigan esta corriente se arriesgarán a perder negocio frente a los fabricantes que ofrezcan productos más saludables. La interacción aquí se ha centrado en persuadir a las empresas para que reduzcan sus niveles de azúcar, con el refuerzo de la creciente regulación en este ámbito.

Activos bloqueados

Lubricando los engranajes del cambio: La influencia que puede tener el ejercicio de los derechos de voto en las juntas generales quedó patente en 2017 y 2018, con las propuestas de acuerdos presentadas por los accionistas de dos grandes petroleras. Royal Dutch Shell y Exxon Mobil habían sido acusadas de pasividad a la hora de planificar la gestión de sus potenciales activos bloqueados: billones de dólares en combustibles fósiles que no podrían consumirse debido al cumplimiento de los objetivos para el calentamiento global.

En sus juntas de accionistas se aprobaron acuerdos para llevar a cabo pruebas de esfuerzo que permitieran prever cómo se vería afectado su negocio por la necesidad de cumplir los objetivos relacionados con el cambio climático. Los inversores se aliaron para promover su aprobación. Ambos acuerdos fueron adoptados por amplia mayoría de votos. Este tipo de pruebas de esfuerzo se han convertido en práctica habitual en las grandes empresas petroleras, sometidas ahora a un escrutinio mucho mayor por parte de sus accionistas, en esta era posterior al Acuerdo de París.

Cuando los medicamentos no funcionan: El análisis ASG demostró su efectividad para la detección de posibles riesgos a la baja en el caso de los bonos emitidos por una empresa farmacéutica que había recortado drásticamente su presupuesto para investigación y desarrollo (I+D). Los laboratorios suelen dedicar en torno al 15-20% de sus ingresos a I+D, para dotarse de una línea de lanzamiento regular de nuevos productos.

Sin embargo, el análisis reveló que esta empresa había reducido su gasto en I+D al 3-4%, capturando beneficios a corto plazo a costa de su capacidad de generación de valor futuro. El análisis ASG también puso de manifiesto las excesivas remuneraciones de los administradores de la empresa, sus deficientes medidas de control interno y las enormes subidas en los precios de sus fármacos. Todo ello generaba un gran riesgo para los titulares de los créditos. Seguidamente, los intereses de los bonos de la empresa se incrementaron considerablemente con respecto a los del resto de sus competidores. Esto confirmó nuevamente que las empresas poco sostenibles son más caras de financiar.

Menores emisiones

Menores emisiones = menores costes: Un estudio realizado sobre una serie de empresas mineras demostró que ser más sostenible termina por reflejarse en la cifra de beneficios, incluso en las industrias con peor reputación ambiental. El estudio se centró en la "ratio de ley" —la cantidad de material que se necesita extraer para obtener una tonelada de mineral— que guarda relación directa con el consumo de energía y agua de la explotación. Por ello, se emplea como medición de la eficiencia relativa en el uso de recursos.14

La conclusión del estudio fue que las empresas mineras con menores emisiones por unidad de material producido también presentaban las bases de costes más reducidas, estableciendo una relación entre ambos valores, puesto que las explotaciones más eficientes consumían menos recursos para lograr el mismo producto. Por ello, los inversores pueden considerar la proporción de emisiones por unidad de producción como un indicador fiable de la competitividad de las empresas de minería. Existen también otros aspectos ASG que siguen siendo importantes para las empresas de este sector, sobre todo las que operan en mercados emergentes, donde la seguridad laboral y la injerencia de los gobiernos revisten gran relevancia.

14. www.robeco.com/en/insights/2017/01/research-shows-link-between-sustainability-and-competitiveness-in-mining.html

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9. Resumen

Recapitulemos y hagamos una síntesis de lo que hemos aprendido sobre la inversión sostenible. En este capítulo recopilamos los principales aspectos tratados en los ocho anteriores.

  1. Los UN PRI definen la IS como “un enfoque de inversión que busca incorporar factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) a sus decisiones sobre inversión, con el fin de gestionar mejor los riesgos y generar rendimientos sostenibles a largo plazo”.

  2. No es un concepto unívoco, no existe una forma "correcta o incorrecta" de aplicarla. Se ha alcanzado un consenso sobre las tres principales maneras de abordar la IS: utilizar exclusiones, integrarla en una estrategia de inversión general, o adoptar la inversión de impacto.

  3. La integración de criterios ASG consiste en la inclusión sistemática de cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo en el análisis de las inversiones. Lo que resulta vital, sin embargo, es centrarse en aspectos con relevancia financiera, con efecto directo sobre la cifra de beneficios.

  4. La IS no es un nicho, sino que se encuentra plenamente conectada con cuestiones actuales de gran trascendencia. Existen puntos que la favorecen, desde megatendencias como el cambio climático o las nuevas normativas hasta los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU o la transición de la riqueza.

  5. Aunque el interés por la IS crece cada día, sigue habiendo una serie de percepciones erróneas sobre ella. La idea más extendida es que conlleva una merma de la rentabilidad, pero existen otros mitos equivocados, como que trata sólo de temas ecológicos o que no interesa más que a los millennials.

  6. En realidad, según las investigaciones realizadas, adoptar técnicas basadas en sostenibilidad puede mejorar la rentabilidad, ya que permite tomar decisiones mejor fundamentadas, y supone un excelente medio para gestionar el riesgo futuro e identificar a la vez oportunidades potenciales.

  7. No consiste solamente en escoger qué acciones o bonos comprar; la titularidad activa forma parte esencial de la IS. Consiste en la utilización por parte de los inversores de su poder como titulares de activos para influir en la conducta de las empresas, ya sea mediante las votaciones en las juntas generales o a través de la interacción.

  8. Por último, hemos analizado una serie de casos prácticos que demuestran cómo estas teorías funcionan en la práctica. Los ejemplos de avances propiciados por la IS van desde empresas automovilísticas hasta productores de alimentación, y su capacidad para influir en sectores tan fuertes como el del petróleo está aumentando.
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