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El 2026 está resultando ser otro año marcado por la volatilidad, en el que el vertiginoso repunte del sector tecnológico se enfrenta a un posible endurecimiento de las condiciones monetarias.
Desde nuestra última edición, el vertiginoso ritmo de los cambios y el desarrollo ha seguido siendo asombroso y, para los inversores profesionales, también estimulante. La virulencia de la guerra de Irán ha remitido, tal y como esperábamos, y hasta ahora su impacto en la economía global ha sido relativamente leve. El sector tecnológico ha experimentado una impresionante racha alcista de 10 semanas, coronada por la salida a bolsa de SpaceX, que ha batido todos los récords.
Si a todo esto se suman los datos económicos de EE.UU., que siguen siendo sólidos, el sentimiento sigue siendo positivo, al igual que nuestra hipótesis base respecto a los mercados de renta variable. Existe un gran exceso de liquidez en el sistema que la economía real no puede absorber fácilmente; los márgenes de beneficio, que se sitúan en máximos históricos, impulsan una sólida dinámica de beneficios generalizada; y el gasto de los consumidores muestra resiliencia gracias al efecto riqueza y a los incentivos fiscales.
Sin embargo, el mercado parece caro según casi todos los indicadores de valoración tradicionales. Y no sería la primera vez que una salida a bolsa de gran envergadura de una compañía de megacapitalización marca el punto álgido de un mercado alcista. Cuando el Banco de Pagos Internacionales (el banco central de los bancos centrales) advierte sobre el «endeudamiento en la sombra» y las «finanzas circulares» en el sector de las compañías dedicadas a la IA, analizamos detenidamente dónde están aumentando los riesgos. En cualquier caso, la generación de flujo de caja se está desplazando de los hiperescaladores a los proveedores de memoria y otras compañías de hardware. Esto lleva a cuestionar si las compañías que invierten grandes cantidades de capital en la expansión de la IA obtendrán una rentabilidad aceptable de su inversión. Los mercados emergentes son, sin duda, los principales beneficiarios.
En las perspectivas sobre la renta variable de los mercados desarrollados y emergentes, elaboradas por Chris Berkouwer y Wim-Hein Pals, respectivamente, se ofrecen más puntos de vista sobre este tema. Además, entrevistamos a Mutlu Gundogan, de la estrategia Robeco Smart Materials, acerca de su trayectoria en el ámbito de las inversiones. Michael Studer, de la estrategia Robeco Smart Energy, nos ofrece un análisis comparativo de la inversión en centros de datos terrestres frente a los orbitales. También compartimos nuestras impresiones sobre la visita al Salón del Automóvil de Pekín, que nos ha transportado a la era espacial, y resumimos nuestros avances internos en el uso de la IA, tal y como se expuso en la reunión reciente de «Equity Day». Por último, ofrecemos un informe donde se evalúa la forma en que los mercados emergentes están aprovechando la oportunidad para impulsar la transición energética, un tema que puede que sea el más importante de todos.
Hasta ahora, el verano en el hemisferio norte está siendo muy caluroso. Les deseamos que sus inversiones sean un éxito en la segunda mitad de 2026.
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