Hay más preguntas que respuestas a la hora de evaluar qué comportamientos adoptar en todas las situaciones anteriores. En última instancia, todo se reduce a tomar una decisión ética. En la mayoría de los marcos de toma de decisiones éticas se debe identificar el problema, recopilar los hechos, implicar a las partes interesadas y tener en cuenta las consecuencias de las diferentes acciones posibles.
Cuando se toman decisiones, supervisar los resultados y abordar las consecuencias imprevistas también es fundamental para lograr el objetivo deseado. Ya sea en el caso de un individuo, de una organización o de un inversor, este tipo de proceso de toma de decisiones puede ayudar a elegir el enfoque más adecuado. Y, lo que es más importante, puede justificar acciones e intenciones ante clientes, empleados, autoridades reguladoras o ante uno mismo.
Sin embargo, para avanzar de forma constructiva, también debemos reconocer que no existe una respuesta única que sirva para todos. Nos centramos mucho en evitar el "greenwashing" en el sector de los servicios financieros, y parece propio de la naturaleza humana criticar a quienes apuntan alto y a veces fallan.
Sin embargo, al final, el temor a no alcanzar objetivos ambiciosos o a no ser transparentes sobre cómo se toman las decisiones probablemente no sea tan útil a largo plazo como la colaboración positiva y una crítica constructiva que reafirme que avanzamos en la dirección correcta.