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El reto del cambio climático

No es fácil enfrentarse al cambio climático, ya que conlleva darle la vuelta al statu quo, inventar nuevas tecnologías y reducir la emisiones que provocan el calentamiento global. En resumen, entraña colaborar juntos por un mismo objetivo vital.

  • 58%

    de los inversores europeos consideran que la falta de datos es el mayor obstáculo para implementar la descarbonización.
  • 54%

    de los inversores asiáticos consideran que la escasez de estrategias y productos adecuados es el principal obstáculo.
  • 45%

    de los inversores norteamericanos apuntan a la falta de especialización a nivel interno y a la escasa demanda de los inversores finales.


Fuente: 2021 Robeco Global Climate Survey

‘El precio del carbono debería pasar de los 2 dólares por tonelada actuales a 100 dólares en 2030’

El auténtico desafío consiste en asegurar que todos avanzamos en la dirección correcta

Ponerse de acuerdo sobre cómo actuar supone uno de los mayores desafíos a la hora de abordar el cambio climático. Para tener impacto en el mundo real es fundamental reconocer que todos tenemos un papel que desempeñar y acordar una actuación colectiva. Lucian Peppelenbos, estratega sobre el clima de Robeco, aduce que la inversión de capital es totalmente fundamental al respecto, pero que hay que guiar a la economía real con los incentivos adecuados para que la financiación también se movilice.

    • Los incentivos son fundamentales para que todas las partes interesadas avancen hacia un cambio positivo
    • Es hora de abandonar los reproches y de empezar a aceptar la responsabilidad individual y colectiva
    • No podemos construir una cartera con cero emisiones netas sin que la economía real se mueva en la misma dirección

    Estos incentivos tienen que ser ambiciosos. “Para descarbonizar la economía real se necesitan las políticas adecuadas, y tener a la tecnología y los consumidores de tu lado. Es necesario que todos esos elementos coincidan. Como inversores, para nosotros es vital redirigir el capital hacia la economía verde, circular y baja en carbono. Pero dependemos también de contar con otros elementos esenciales de la ecuación. Creo que ese es el verdadero reto.”

    Los gobiernos tienen el papel vital de adoptar incentivos efectivos. Ello comienza con el establecimiento de unos regímenes de asignación de precios del carbono adecuados que garanticen que estos incorporan en las decisiones económicas, para que inversores y consumidores puedan tener en cuenta el coste real de sus acciones.

  • Todavía queda mucho por hacer para adoptar los incentivos correctos. En la actualidad, solo alrededor de una quinta parte de las emisiones mundiales tienen asignado un precio mediante algún régimen de carbono. Y la mayoría de estos regímenes subestiman el precio de las emisiones, lo que significa que los incentivos no son eficaces a la hora de cambiar conductas. Según los distintos regímenes de precios del carbono, el precio medio ponderado de las emisiones de carbono por tonelada es de unos 2 dólares (datos del Banco Mundial). Los cálculos muestran que para estar en la trayectoria de 1,5°C es necesario que los precios alcancen 50 dólares al final de 2021 y 100 dólares en 2030.

    En las zonas donde los precios parecen ser más realistas, las conductas han cambiado claramente. Consideremos Europa, donde el precio del carbono oscila en la actualidad entre 30 y 35 euros. “Esto está realmente acelerando la eliminación progresiva del carbono. Está impulsando la innovación en el sector, ya que las opciones bajas en carbono empiezan a ser rentables”, explica Peppelenbos.

  • Alumbrar el camino hacia el cambio

    Este experto considera que el otro papel vital de los gobiernos consiste en generar claridad a largo plazo. “Para que el mercado pueda hacer su trabajo, en algún momento tiene que establecerse un marco claro, ya sea para las emisiones o los estándares técnicos.” 

    Cita el ejemplo del gobierno holandés, que con años de anticipación ha advertido que, a partir de enero de 2023, todo los inmuebles comerciales tienen que tener una etiqueta energética de como mínimo ‘C’ para que los propietarios puedan alquilar o vender el inmueble. “La consecuencia es que ahora se están renovando o sacando del mercado todos los inmuebles. El sector ha tenido años para adaptarse, y el proceso ha funcionado correctamente.”

    Otro ejemplo es la decisión de varios países europeos de prohibir los vehículos no eléctricos a partir de 2030, una decisión que está impulsando una enorme innovación en el sector automovilístico. “Los incentivos, unidos a un calendario a largo plazo claro, obligan a una transición y eliminación progresiva en el sector. Hay tiempo para adaptarse, y los requisitos son razonables y están en consonancia con lo que se quiere alcanzar. También ayudan a centrar la atención y fomentar la innovación.” 

  • Cambiar nuestra forma de pensar y de consumir

    Para garantizar que todos avanzamos hacia la transición es vital reconocer cómo nuestros actos y elecciones individuales determinan resultados globales. Aunque es fácil echar la culpa a empresas que fabrican productos que emiten carbono, también tenemos que tener en cuenta la conducta de los consumidores. 

    “Durante mucho tiempo nos hemos centrado en el sector del petróleo y gas, culpándolo por los problemas del clima. Y, aunque tiene un enorme papel que jugar, así como una gran responsabilidad, lo que a menudo se olvida es que el sector busca petróleo por cuenta nuestra. Mientras sigamos pensando que es normal volar cinco veces al año para irnos de vacaciones, ingerir grandes cantidades de carne y desechar la ropa tras usarla solo unos meses, nuestra conducta constituirá una gran parte del problema.”

    Para que todo eso cambie tienen que cambiar la oferta y la demanda. “Pero no estoy de acuerdo con que los consumidores determinan por sí solos su conducta. No es tan simple. Las empresas también desempeñan un papel importante a la hora de determinar los deseos de los consumidores.”

  • Revulsivos legales del cambio

    Las novedades en el frente judicial están ayudando a acelerar este proceso. Hay un número creciente de casos de empresas y gobiernos demandados ante los tribunales por el impacto que tienen sus actos sobre el clima. Por ejemplo, ya se ha demando con éxito a los gobiernos francés y neerlandés por no cumplir con su deber de cuidado ante los ciudadanos de actuar sobre el cambio climático. “Confirme aumenten estos casos se creará una jurisprudencia que apoyará y acelerará la transición a una economía baja en carbono.”

  • Las oportunidades de inversión están en sintonía con los avances en la economía real

    El alcance y ritmo de avance de la economía real determinará los riesgos y oportunidades de inversión. Peppelenbos aclara que, “aunque como inversores estamos orientados al futuro y ejercemos un papel de liderazgo al indicarle al mercado qué dirección tiene que tomar, la economía real establece los límites para que surjan esas oportunidades de inversión. No podemos construir una cartera con cero emisiones netas sin que la economía real se mueva en la misma dirección.”

    El reto de avanzar globalmente exige que todo el mundo acepte su responsabilidad. “Aunque pueda estar justificado echarle la culpa al sector petrolero, los gobiernos o el sistema financiero, ahora mismo ese enfoque es totalmente equivocado, ya que todos nos enfrentamos al mismo reto y responsabilidad.”

    Lo que es más, no podemos esperar a que los demás actúen para asumir nuestra responsabilidad. “Ahora mismo, cada uno de nosotros tiene que asumir su papel. Lo que el mundo necesita en la actualidad es liderazgo distribuido.”

La inversión climática no es solo la próxima gran oportunidad

Lucian Peppelenbos (Estratega climático) y Carola van Lamoen (Responsable de Inversión Sostenible) analizan el cambio climático y la inversión climática desde todos los ángulos. Escuche el trailer o el podcast completo de 25 minutos.

El dilema de los datos

Contener el calentamiento global significa reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, así de simple. Sin embargo, los inversores se enfrentan al reto de obtener los datos necesarios para seguir tanto el nivel de las emisiones que provocan el calentamiento global como el ritmo de su reducción.
  • La envergadura del problema de recopilación de datos se hace patente cuando se trata de establecer la fuente inicial de las emisiones. Para tener una mejor idea de su origen, se clasifican en emisiones de alcance 1, 2 o 3. En pocas palabras, las emisiones de alcance 1 son aquellas directamente generadas por una empresa; las de alcance 2 son las procedentes de la generación de electricidad o calor necesarios para fabricar un producto; y las de alcance 3 son las provocadas por toda la cadena de valor, incluido el usuario final del producto durante toda su vida útil.

    Pero no se trata solo de sumar toneladas de metros cúbicos de gases con efecto invernadero, suponiendo que pudiera incluso obtenerse tal información. Existen tres problemas principales que se derivan del hecho de que, por definición, los datos recopilados sobre algo son siempre históricos. 

  • “Un problema fundamental de los datos sobre la huella de carbono es que son retrospectivos, con un lapso de tiempo medio de alrededor de dos años. Por tanto, en el caso de la amenaza del carbono, en realidad estamos considerando la realidad de 2019”, afirma Thijs Markwat, experto en datos sobre el clima de Robeco. 

    “Eso significa que los datos no te informan sobre si una empresa está preparada para la transición. Lo que en realidad se necesitan son más parámetros prospectivos. La huella de carbono actual no me dice nada sobre si una empresa va a descarbonizarse en el futuro.”

  • Fuentes contrapuestas

    El segundo problema no es que no hay datos suficientes, sino que provienen de fuentes diversas y superpuestas que a menudo se contradicen. Según Markwat: “Los datos de alcance 1 y 2 son relativamente fáciles de obtener, pero su magnitud varía mucho entre los distintos proveedores de datos”. “El auténtico problema es que no proceden de una cuantificación, sino de un modelo. O sea, que son una estimación.” 

    Además, los propios alcances no reflejan toda la realidad. Por ejemplo, aunque un fabricante de coches producirá unas emisiones de alcance 1 y 2 relativamente reducidas para producir un coche de gasolina, el conductor de ese coche quemará gasolina durante muchos años, provocando unas emisiones de alcance 3 muy elevadas con los gases de escape.  

    Pero el reto de los datos no nos puede impedir actuar. Para Markwat, la falta de datos se utiliza a veces como excusa para no enfrentarse directamente al problema. “Hay que tener cuidado para no considerar todo el asunto como un problema de datos; el reto con los datos es más bien analítico. Sabemos cuáles son los sectores intensivos en carbono, y podemos basarnos en eso.”

  • Numeradores vs denominadores

    El tercer problema es el de los parámetros a utilizar, ya que el enfoque actual es básicamente cuantitativo, cuando también debería ser cualitativo. “La huella de carbono es el numerador, pero también hay un denominador”, explica Markwat. 

    “¿Analizamos las empresas en términos de su huella de carbono por ventas o por valor de empresa? Estos factores conllevan diferencias enormes cuando la legislación de la UE exige una cosa y la de otras regiones y países exige cosas distintas. Tiene que seguirse un enfoque más centrado.”

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La asignación de precios al carbono no tiene envergadura suficiente para surtir efectos

La asignación de precios al carbono suele considerarse como solución para reducir las emisiones, ya que supone un coste directo sobre los mayores emisores. Sin embargo, dista mucho de adoptarse a la escala global necesaria para surtir efectos; además, los precios del carbono actuales son en exceso reducidos.
  • En su forma más simple, la asignación de precios al carbono supone un impuesto por tonelada de carbono emitido, y normalmente se grava por los gobiernos. Suecia tiene los impuestos sobre el carbono mayores del mundo, y grava con alrededor de 120 dólares la tonelada de CO2e, según el informe del Grupo Banco Mundial ‘Situación y Tendencias de la Asignación de Precios al Carbono 2020’.

    Otra forma de abordar las emisiones es mediante regímenes de comercio de derechos de emisión, en los que pueden negociarse derechos de emisión con otros emisores con sujeción a los umbrales marcados por la autoridad regulatoria. Uno de los más amplios que existen es el régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea (ETS).

  • Con estos mecanismos, el precio del carbono oscila en función de la oferta y demanda de derechos. El precio actual del ETS de la UE ronda los 33 euros/t CO2e.

    Sin embargo, la mayoría de los países no tienen ni un impuesto al carbono ni un régimen de comercio de emisiones, o los precios que tienen son tan bajos que no tiene efecto disuasivo frente a las emisiones. Según el Grupo del Banco Mundial, al final de 2020 solo existían en el mundo 61 iniciativas de precios al carbono en funcionamiento o previstas, compuestas por 31 ETS y 30 impuestos al carbono. Cubren 12 gigatones de dióxido de carbono equivalente, o solo alrededor del 22% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, frente al 20% de 2019.

Situación y tendencias del precio del carbono

state-and-trends-of-carbon-pricing.JPG

Source: Worldbank, 2019

Precios demasiado bajos

  • Por otra parte, los precios del carbono siguen muy por debajo de lo que deberían para servir de incentivo al cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París. En 2017, el Alto Comisionado para los precios del carbono calculó que sería necesario un precio global del carbono de 40-80 USD/tCO2e en 2020 y de 500-100 USD/tCO2e en 2030 para limitar el aumento el calentamiento global a 2°C. Según el FMI, el precio medio global es de unos 2 USD/tCO2e.

  • “Pero ya hay indicios de que finalmente se toma más en serio.

    El precio del carbono en Europa es ahora de 33 EUR/tCO2e, un precio al que realmente empieza a impactar sobre el comportamiento económico. A esos precios ya vemos que tiene lugar un giro desde la generación con carbón térmico a la generación con gas, y se estimula la innovación baja en carbono en distintos sectores.”.

Tomárselo más en serio

  • Esta cuestión se toma claramente más en serio en la UE, que con el Pacto Verde Europeo se ha comprometido a ser neutral en carbono en 2050. Su primer objetivo consiste en lograr para 2030 una reducción del 55% en las emisiones de gases con efecto invernadero en comparación con 1990. Como parte de ese objetivo se está preparando un acuerdo para el ajuste en frontera del carbono, que establecerá unas reglas iguales para todos y protegerá a las industrias europeas de productos elevados en carbono más baratos de fuera de la UE. 

    “El ETS es la piedra angular de la política climática de la UE”, señala Peppelenbos. “Para lograr su objetivo de una reducción del 55% en 2030, la UE reconoce que los derechos de emisión de carbono tendrán que ser más escasos, incrementando así el precio por tonelada de CO2. El impuesto en frontera al carbono va a suponer un punto de inflexión global.”

  • Unos precios del carbono superiores e impuestos en frontera pueden ser buenos para el clima, pero ¿no perjudicarán a la economía? Una forma de hacerlo más digerible para quienes efectivamente pagan los impuestos es compararlo con los actualidad fiscalidad de los combustibles. “Si consideramos el importe medio de los impuestos sobre la gasolina en Europa, equivaldría a un precio del carbono de alrededor de 300 dólares por tonelada”, explica Peppelenbos. 

    “Esta fiscalidad no ha impedido que la industria automovilística europea sea competitiva, ni disuadido a los consumidores de comprar o conducir automóviles. Pero sí ha servido para fabricar coches mucho más eficientes en Europa que el promedio mundial.”

    “Eso demuestra que es posible subir los precios sin acabar con la industria del motor o la capacidad adquisitiva de los consumidores. No tiene por qué ser una amenaza, solo hay que hacerlo inteligentemente.”

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‘Los regímenes de asignación de precios al carbono solo cubren el 20% de las emisiones globales’

Lucian Peppelenbos – Estratega sobre el clima

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