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Tendencias en crédito sostenible (energía) tras el Covid-19

Tendencias en crédito sostenible (energía) tras el Covid-19

22-06-2020 | Visión
Encontrar fuentes de energía asequibles, fiables y con bajas emisiones de carbono es un reto para los inversores del sector energético. Se requiere un enfoque de inversión equilibrado, centrado en las características de sostenibilidad a largo plazo.
  • Frances Pang
    Frances
    Pang
    Credit Analyst
  • Guido Moret
    Guido
    Moret
    Head of Sustainability Integration Credits

Lectura rápida

  • Las recientes sacudidas del mercado han incrementado la presión sobre las empresas de energía
  • Nuestras perspectivas para la inversión en energías renovables son positivas
  • Apostamos por empresas eficientes, con activos de calidad y estrategias de diversificación

Un enfoque de inversión equilibrado y enfocado

Proporcionar energía asequible, fiable y con bajas emisiones de carbono a una población cada vez mayor es un reto global, y todo un quebradero de cabeza para el sector energético en particular. Las empresas del sector se están dando cuenta de que la solidez de sus estrategias financieras y operativas a largo plazo se está poniendo a prueba, ya que el coste de las tecnologías asociadas a las energías renovables está descendiendo, y los organismos reguladores están promoviendo cada vez más medidas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para los gestores de carteras de crédito resulta fundamental mantener un enfoque de inversión equilibrado y específico para este sector. La clave será identificar a aquellas empresas que al replantearse sus planes de inversión y modelos de negocio a largo plazo puedan superar estos desafíos y hacer frente a la volatilidad a largo plazo a través de los distintos ciclos económicos. Estas empresas estarán mejor posicionadas para un futuro con bajas emisiones de carbono.

Las candidatas más idóneas desde el punto de vista de la inversión son las empresas que están construyendo una estrategia que pueda aplicarse de manera segura, responsable y eficiente en relación con las emisiones de carbono, a través de la innovación tecnológica, la digitalización y las alianzas estratégicas. Todo ello redundará en beneficio del medio ambiente y la sociedad, mejorará la calidad de la base de activos de dichas empresas y hará que su capacidad de generación de ingresos sea más sostenible a largo plazo.

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Evolución reciente del sector energético

Una doble conmoción
El sector energético ha estado sometido a una intensa presión en lo que llevamos de año debido a una doble conmoción: el desplome de la demanda de petróleo a causa de las medidas de confinamiento contra el Covid-19, y la guerra del petróleo junto con la falta de acuerdo en el seno de la OPEP, que generaron un exceso de oferta de crudo y una espiral descendente en los precios.

La repentina y cuantiosa caída del precio del petróleo ha ejercido un impacto muy grave sobre los productores más dependientes del petróleo, que están teniendo dificultades para mantener la rentabilidad y el flujo de efectivo libre a corto plazo, y están redistribuyendo sus reservas para poder atender a sus pagos de deuda a medio y largo plazo. Aquellos con grandes volúmenes de deuda con vencimiento a corto plazo podrían correr el riesgo de quebrar.

A diferencia del mercado de petróleo, el mercado de gas no se ha visto lastrado por las tensiones geopolíticas entre los países de la OPEP+. En consecuencia, los precios del gas se han mantenido más estables que los del petróleo. Las empresas del segmento intermedio que tienen contratos "take-or-pay" a largo plazo (con penalizaciones económicas en caso de no asumir los volúmenes comprometidos) para transportar, recoger y procesar gas en lugar de petróleo, han registrado unos beneficios muy estables.

Posicionamiento favorable
Nuestro posicionamiento en el sector energético ha incidido favorablemente sobre los resultados generales de nuestras carteras de crédito ODS en el primer trimestre de 2020, y en el posterior repunte de abril y mayo. Esto se debió, en primer lugar, a nuestra infraponderación en el sector, sobre todo en productores con mayor dependencia del petróleo. En segundo lugar, la exposición que tenemos se centra en empresas energéticas integradas, diversificadas y de alta calidad, así como en empresas de energía del segmento intermedio (midstream), en mejor posición para resistir una caída repentina y cuantiosa de los precios del petróleo. De hecho, estas compañías se han mostrado más sólidas durante el sell-off y, además, han sabido beneficiarse del repunte subsiguiente.

Tendencias estructurales a largo plazo en el sector de la energía

Es preciso cambiar para seguir siendo relevante
Los objetivos climáticos y el cambio en los hábitos de consumo hacen necesario que los sistemas de movilidad y energía tengan que evolucionar y, a largo plazo, las fuentes de energía con bajas emisiones de carbono deben ir reemplazando gradualmente a los combustibles fósiles, que emiten mucho más carbono. Los bajos precios de los combustibles fósiles han brindado a los gobiernos la oportunidad de reconsiderar los regímenes de subsidios que venían aplicando, y que contribuyen a acelerar el cambio climático. Un cambio de enfoque en relación con las fuentes de energía podría estimular la creación de empleo a corto plazo y mitigar el riesgo asociado al cambio climático a largo plazo. Dada la situación, consideramos que los productores de energía, si quieren seguir siendo relevantes, van a tener que invertir en nuevos sistemas energéticos con bajas emisiones de carbono.

Por otra parte, la volatilidad de los precios del crudo incrementa la prima de riesgo de las inversiones en proyectos de petróleo y gas, y reduce las diferencias entre la rentabilidad ajustada al riesgo de las oportunidades de inversión en energías convencionales y en nuevas energías. Desde la perspectiva de los inversores en crédito, la volatilidad de los precios del petróleo genera incertidumbre en torno a los flujos de efectivo de explotación y los presupuestos de inversión de capital, lo cual, con el tiempo, afectará en gran medida a la capacidad de servicio de la deuda y al riesgo de refinanciación.

Qué buscamos en crédito de energía

Las consideraciones ASG afectan a las valoraciones
En general, se observa entre los productores de energía una transición hacia alternativas con menores emisiones de carbono. Sin embargo, esta transición todavía se encuentra en sus primeras etapas. Las empresas son conscientes de que las consideraciones ASG afectan a la valoración de sus acciones y poco a poco están empezando a actuar en consecuencia. Existe la tendencia de aumentar las partidas de los presupuestos anuales de inversión dedicadas a energías renovables, así como a aumentar las actividades de negocio que se consideran positivas desde la perspectiva ASG. Tener más gas en el mix de energía, reciclar el agua utilizada en los procesos de perforación, capturar las emisiones de CO2 y apostar por las energías renovables son algunos ejemplos de este tipo de actividades de negocio.

Eficiencia, calidad de los activos, diversificación y descarbonización
En este contexto, apostamos por los actores con mayor eficiencia: las empresas que trabajan para reducir su estructura de costes. También buscamos empresas que estén mejorando la calidad general de los activos de su cartera, dirigiendo sus inversiones a actividades rentables y con bajas emisiones de carbono. Una ventaja añadida es que, probablemente, estos programas de inversión generarán oportunidades para realizar nuevas inversiones a largo plazo.

Las características que buscamos en este sentido se refieren a modelos de negocio diversificados —en términos de fuentes de energía, presencia y clientes— y a aquellos que están evolucionando con la transición energética, como es el caso de las empresas que exploran distintas formas de descarbonizar sus propias carteras.

Mirar al futuro

Nuestro enfoque para la inversión en crédito de energía se centra en emisores del sector cuyas actividades contribuyen positivamente a los ODS, lo que a su vez implica que sus resultados financieros van a ser más fiables y estables a largo plazo. Sobre esta base, vemos con buenos ojos a aquellas empresas energéticas que están mejorando la calidad de sus activos y reduciendo sus estructuras de costes, al tiempo que trabajan de forma activa y eficaz para mejorar su diversificación. Nos referimos a una diversificación fuera de los combustibles fósiles, hacia fuentes de energía más renovables, así como a una diversificación general, hacia otras actividades de negocio.
Este es un extracto de un informe más extenso.
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