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Los ETF siguen sin demostrar que pueden superar a los fondos activos

Los ETF siguen sin demostrar que pueden superar a los fondos activos

07-10-2019 | Investigación
La opinión generalizada es que los fondos cotizado (ETF) constituyen una alternativa barata y atractiva a los fondos de inversión de gestión activa. Pero cabe preguntarse si ello es realmente cierto. Un nuevo análisis de Robeco muestra que, de hecho, el inversor medio en ETF no sale necesariamente mejor parado.
  • Milan Vidojevic
    Milan
    Vidojevic
    Quantitative Researcher
  • David Blitz
    David
    Blitz
    Head of Quant Research

Lectura rápida

  • Los estudios sobre la rentabilidad empírica de los ETF han sido escasos
  • Un nuevo análisis de Robeco muestra que, en conjunto, los ETF de renta variable estadounidense son superados por el mercado
  • Los ETF factoriales también se revelan decepcionantes

Durante las dos últimas décadas, la rentabilidad colectiva de los fondos de inversión activa ha sido puesta en entredicho en numerosas ocasiones. Ya en 1997, un influyente estudio de Mark Carhart1 concluyó que, por término medio, los fondos activos no superan al mercado una vez se tienen en cuenta comisiones y costes de transacción, y que no hay pruebas de una rentabilidad persistente una vez neutralizadas las exposiciones a los factores de mercado, tamaño, valor y momentum.

Muchos estudios posteriores confirmaron estas conclusiones, sirviendo como argumento a favor de las estrategias basadas en índices de mercado. La introducción de los ETF, que habitualmente tratan de replicar un índice con un coste reducido, facilitaron la adopción de esas estrategias. Con los años, el crecimiento de los flujos de inversión en ETF ha sido exponencial, lo que plantea la cuestión de si los fondos activos tradicionales podrían quedar obsoletos.

No obstante, sería prematuro llegar a esa conclusión sin pruebas que lo justifiquen. Aunque la rentabilidad de los fondos de inversión ha sido ampliamente estudiada por los expertos académicos, la rentabilidad empírica de los ETF sigue estando en buena medida sin analizar. Para abordar este problema, los expertos de Robeco David Blitz y Milan Vidojevic examinaron recientemente, con mayor profundidad, la rentabilidad de una amplia muestra de ETF de renta variable estadounidense2.

En su examen de la rentabilidad de estos ETF siguieron el método que habitualmente empleado para evaluar la rentabilidad de los fondos de inversión de gestión activa. Su conclusión es que los ETF defraudaron las expectativas al ser, en conjunto, superados por el mercado. Por tanto, aunque la idea de replicar un índice de mercado a muy bajo coste con ETF pueda resultar muy interesante en teoría, las cosas se revelan algo más complicadas en la práctica.

También existen otros motivos de preocupación, como el hecho de que muchos ETF no sean – para empezar – tan baratos. Además, los ETF suelen utilizarse como herramientas tácticas, pensadas para apuestar no solo sobre el mercado, sino también sobre todo tipo de sectores, temas o estilos de inversión, en lugar de como medio para adquirir una exposición a largo plazo sobre el conjunto del mercado

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Los ETF factoriales se quedan asimismo rezagados

En su estudio, los autores examinaron también la rentabilidad de ETF que se centran en factores muy conocidos, como valor, momentum, calidad y bajo riesgo. Estos ETF factoriales fueron clasificados siguiendo dos métodos distintos: en primer lugar, en función de su denominación, y después empleando regresiones de los rendimientos excedentes de cada ETF por los distintos factores.

En todos los casos, la rentabilidad de los ETF se reveló decepcionante

En todos los casos, la rentabilidad de los ETF resultó ser decepcionante. Aunque algunas categorías factoriales lograron un rendimiento bruto superior al del mercado, son escasas las pruebas de su valor añadido en términos ajustados al riesgo. Las ratios de Sharpe resultaron ser similares o inferiores a las de mercado, y las alfas CAPM resultaron ser negativas o próximas a cero.

Los dos analistas también crearon grupos de ETF ‘anti-factoriales’, seleccionando fondos con exposiciones negativas a los factores académicos. Establecieron así seis grupos de ETF, como los de grandes capitalizaciones, de crecimiento o de inversión agresiva. De los mismos, solo los ETF de crecimiento e inversión agresiva lograron imponerse al mercado, pero a costa de mayores niveles de volatilidad, lo que conllevó unas ratios de Sharpe inferiores.

En conjunto, los resultados muestran que los ETF, ya se basen en factores o no, todavía no han demostrado que pueden superar al mercado durante períodos de tiempo prolongados, o que pueden generar una rentabilidad mejor que los fondos de inversión de gestión activa. Por tanto, los inversores que busquen una alternativa de bajo coste y atractiva a los fondos de inversión tradicionales deberían considerarlos con cautela.

1 Carhart, M. M., 1997, ‘On persistence in mutual fund performance’, The Journal of Finance.
2 Blitz, D. C., Vidojevic, M., 2019, ‘The performance of Exchange-traded funds’, documento de trabajo.

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