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Realidad o ficción: la IS sólo trata de temas ecológicos que interesan a los idealistas

Realidad o ficción: la IS sólo trata de temas ecológicos que interesan a los idealistas

22-01-2018 | Visión

La inversión sostenible ha recorrido un largo camino en las últimas décadas, aunque todavía hay gente que piensa que sólo trata de ecología y cuestiones similares. Otros consideran que únicamente resulta relevante para un puñado de idealistas, sugestionados por los grupos de presión.

  • Masja Zandbergen - Albers
    Masja
    Zandbergen - Albers
    Head of sustainability integration
  • Guido Moret
    Guido
    Moret
    Head of Sustainability Integration Credits

Lectura rápida

  • La sostenibilidad saltó a la palestra en los años sesenta, en forma de cruzada ecologista
  • Ahora es un proceso de inversión que mueve billones de dólares, orientado a ASG
  • Existen proyectos de gran alcance, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU

Estos dos mitos perduran debido a que entre los orígenes de la sostenibilidad moderna están, de hecho, las campañas de ‘save the world’ (salvemos el mundo) de la década de 1960. Organizaciones como Friends of the Earth, fundada en 1969, presionaron mucho para poner freno a las prácticas dolorosamente insostenibles de aquellos tiempos, desde la deforestación (que por desgracia continúa hoy en día) hasta la contaminación.

En la década de 1980 tuvieron lugar algunos éxitos medioambientales, como la prohibición de los peligrosos pesticidas con DDT o la firma del Protocolo de Montreal para la retirada paulatina de los clorofluorocarbonos (CFC), una vez que la comunidad científica puso de manifiesto el daño que estaban produciendo los aerosoles a la capa de ozono. En el siglo XXI, el concepto de la sostenibilidad se ha ampliado mucho, sobre todo en cuanto a su calado y aceptación como práctica mayoritaria entre gobiernos, empresas e inversores. Hoy en día, toca a personas de todo tipo y condición —no sólo a activistas— y afecta a inversiones que se cifran en billones de dólares.

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Unión entre naciones

Así queda patente en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por Naciones Unidas, orientados a muy diversos terrenos en los que puede mejorarse la vida de las personas. Estos objetivos, publicados en 2015, comprenden aspectos fundamentales, como el acceso a agua potable, un nivel educativo adecuado, atención sanitaria asequible e igualdad de derechos. Son ya 193 los países que han suscrito estos objetivos.1

El mundo empresarial representa un papel esencial en esto, ya que la ONU invita específicamente a las empresas y entidades financieras a contribuir a la consecución de estos objetivos en un plazo de 15 años. Y no hablamos solamente de grandes empresas, o de los sectores acusados directamente de perjudicar la sostenibilidad, como las petroleras o las productoras de plásticos. Se trata simplemente de que todas las empresas operen de forma correcta.

Por ejemplo, los bancos deben fijarse en ofrecer los créditos adecuados, a los tipos adecuados, en adoptar las normas éticas más exigentes y a establecer una cultura de riesgos claramente definida, sobre todo ahora que hemos pasado la crisis financiera global. Las empresas del sector de la salud deberían centrarse en la innovación, en el capital humano y en los modelos de establecimiento justo de precios para los medicamentos de primera necesidad. Por otra parte, las industrias que procesan alimentos y bebidas deberían tratar de que sus productos sean más saludables, por ejemplo, reduciendo su contenido en azúcar.

En el caso de los inversores, son muchos los fondos de pensiones y gestoras patrimoniales, como sucede con Robeco y RobecoSAM, que han aceptado el reto de cumplir los ODS, marcándose metas para alcanzar todos los ODS que resulten viables en sus procesos de inversión. El concepto de utilizar el capitalismo de libre mercado como un medio para mejorar el nivel de vida a escala mundial se recogía ya en una iniciativa puesta en marcha anteriormente por la ONU, los Principios para la Inversión Responsable. Los seis PRI (por sus siglas en inglés) fueron creados en 2006 como un medio para que los inversores se comprometan a adoptar, en la mayor medida posible, criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG) en sus procesos. Robeco y RobecoSAM se encuentran entre sus primeros suscriptores, y los PRI cuentan en la actualidad con 1.800 firmantes.3

La S y la G de ASG

La amplia adopción de los criterios ASG también ha sido un factor determinante. Ha hecho que las empresas y sus accionistas sean conscientes de que la sostenibilidad tiene relevancia financiera, que puede afectar a sus resultados y cotizaciones. Gracias a esta proliferación de los principios ASG, la sostenibilidad es ahora una forma inteligente de hacer dinero, más que un cierto tipo de idealismo. Y, aunque la "A" efectivamente se refiere a las cuestiones ecológicas que siguen interesando a los inversores —y que se consideran ahora una oportunidad de negocio, en campos como las energías renovables— hoy en día se hace más énfasis que antes en la "S" y la "G".

Dar cabida a cuestiones de índole social no trata sólo de sentirse bien: según los estudios realizados, los trabajadores felices son trabajadores productivos, de modo que estamos ante un asunto con relevancia financiera. En un estudio realizado en 2011 por la Wharton School de la Universidad de Pensilvania se analizó la relación entre la satisfacción de los empleados y la rentabilidad a largo plazo en el mercado de valores. Se comprobó que una cartera con orientación value de las "100 mejores empresas en las que trabajar en Estados Unidos" obtuvo rentabilidades accionariales que, de media, eran de un 3,5% anual por encima del principal índice del mercado, entre 1984 y 2009, y un 2,1% superiores a las de los benchmarks de sus correspondientes sectores.4

Los resultados mostraban además que estas empresas protagonizaban también un número notablemente mayor de sorpresas relacionadas con sus resultados que las entidades no incluidas en la lista. Los investigadores extrajeron tres conclusiones principales: que la satisfacción de los trabajadores guarda una correlación positiva con los rendimientos que obtiene el accionista y no tiene por qué ser signo de indolencia de los directivos; que el mercado de valores no valora plenamente ciertos intangibles, como el capital humano; y que una selección de empresas basada en aspectos sociales ayuda a mejorar la rentabilidad de una cartera.

La verdad sobre la inversión sostenible: realidad y ficción
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La mejora del gobierno corporativo también funciona

Como sucede con los factores humanos, la idea de que un mejor gobierno de las empresas puede incidir positivamente sobre sus cotizaciones ha quedado refrendada también a través de un estudio realizado por Wharton School, en colaboración con la Universidad de Harvard. A partir de la incidencia de 24 reglas de gobierno corporativo que se aplicaban ya en 2003, los investigadores construyeron un "Índice de gobernanza" con el fin de valorar la envergadura de los derechos concedidos a los accionistas en unas 1.500 grandes empresas a lo largo de la década de 1990. Seguidamente, crearon una estrategia de inversión basada en comprar valores de empresas del decil inferior de este índice —las que ofrecían a los accionistas mayores derechos— y vender las del decil superior (aquellas con derechos más débiles).5

Así, se determinó que las empresas que concedían mayores derechos a los accionistas poseían valores de mercado más elevados, un mayor aumento de sus ventas y beneficios, menores necesidades de capital y realizaban menos adquisiciones de empresas. La conclusión fue que, de haberse aplicado en la práctica esta estrategia de inversión, habría generado una rentabilidad anormal del 8,5% al año durante el periodo de la muestra.

Así que esto ya no trata de ecologistas e idealistas. Hablamos de todo el espectro de ASG, y de la rentabilidad superior que puede alcanzarse aplicando factores sociales y de gobierno corporativo, así como ambientales... sin duda, hablamos de todos nosotros.

1 Para conocer la lista completa de ODS de las Naciones Unidas, consulte aqui.
3 Para más información sobre los PRI de la ONU, consulte
4 Edmans, Alex, "Does the Stock Market Fully Value Intangibles? Employee Satisfaction and Equity Prices" (¿El mercado sabe valorar plenamente los intangibles? Satisfacción de los trabajadores y precio de las acciones), 20 de enero de 2010. Journal of Financial Economics 101(3), 621-640, septiembre de 2011. Disponible en SSRN
5 Gompers, Paul A. e Ishii, Joy L. y Metrick, Andrew, "Corporate Governance and Equity Prices" (Gobierno corporativo y cotizaciones). Quarterly Journal of Economics, Vol. 118, núm. 1, pp. 107-155, febrero de 2003. Disponible en SSRN

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