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Fintech: invertir en el futuro digital del sector financiero

Fintech: invertir en el futuro digital del sector financiero

04-12-2017 | Visión

El negocio bancario tradicional está experimentando una transformación radical. Existen tendencias principales, como la revolución de la tecnología financiera ("fintech"), que están generando oportunidades emocionantes de inversión dentro del sector financiero.

  • Jeroen van Oerle
    Jeroen
    van Oerle
    Portfolio Manager
  • Patrick  Lemmens
    Patrick
    Lemmens
    Portfolio Manager

Lectura rápida

  • La fintech vive una transición, desde la fase experimental de arranque, a estar a la orden del día
  • La digitalización del sector financiero supondrá un importante impulso de crecimiento
  • Las empresas cotizadas de fintech plantean interesantes oportunidades de inversión

Imaginen un mundo en el que podamos realizar digitalmente todas nuestras gestiones financieras. No iríamos a una sucursal bancaria, sino a una tienda de aplicaciones de Google, Apple o Amazon, para toda la operativa financiera que necesitamos, desde nuestra cuenta bancaria hasta la planificación financiera, pasando por la gestión de nuestra hipoteca. Detrás de esta plataforma habría un banco o una aseguradora con un elevado nivel de innovación... o incluso una empresa tecnológica. La tecnología financiera de última generación nos permitirá integrar todos nuestros datos procedentes de diversas entidades bancarias, planes de pensiones públicos, etc. Las tecnologías empleadas para ello serán muy diversas, incluyendo inteligencia artificial (IA), realidad virtual (RV) e incluso tecnología de integración de registros contables distribuidos ("distributed ledger technology" o "blockchain"). Les damos la bienvenida al mundo de las finanzas digitales, introducido por la fintech.

Las entidades financieras van a tener que adaptarse a los vertiginosos cambios que va a experimentar su sector, como los sistemas digitales de pago, las cadenas de bloques o el asesoramiento robotizado, y para ello tendrán que realizar importantes inversiones en tecnologías de la información durante los próximos de tres a cinco años. En un futuro no muy lejano, los métodos digitales de pago estarán a la orden del día, y los pagos en efectivo pasarán a ser la excepción. Las empresas de tecnología financiera serán las más beneficiadas.

Además de las mejoras tecnológicas que posibilita, la fintech va a ejercer también un efecto social de gran repercusión, puesto que va a allanar el terreno para que los 2.000 millones de personas que todavía no gestionan de manera directa sus asuntos financieros puedan hacerlo.

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Las ventajas de las empresas cotizadas de fintech

Aunque hoy en día son sobre todo entidades de capital riesgo y private equity las que invierten en fintech, resulta posible invertir en empresas cotizadas de este segmento, que presentan de media una capitalización de mercado superior a los 10.000 millones de USD. Una de las ventajas que presentan las empresas cotizadas de fintech es su elevada liquidez, ya que los activos de capital riesgo suelen mantenerse bloqueados durante siete años o más. Además, las empresas cotizadas de fintech presentan menos riesgos. Muchas entidades de nueva creación no llegan a prosperar, por lo que cuando llegan a la bolsa su viabilidad ya se encuentra razonablemente acreditada.

Este menor riesgo no supone una merma de la rentabilidad. Algunos de estos valores cotizados han doblado su valor varias veces. Nuestra previsión es que en los próximos años van a producirse muchas salidas a bolsa en el sector de fintech, sobre todo en el segmento de software y en Asia. Según estudios realizados por Citigroup, solamente la inversión anual en software y TI del sector bancario es diez veces superior a lo que hoy en día se invierte en fintech a escala global, y se espera que siga elevándose hasta alcanzar los 255 miles de millones de EUR en 2020.

Los bancos, aseguradoras, gestoras patrimoniales y empresas de fintech están tratando de crear plataformas financieras que permitan a los clientes acceder de manera sencilla a una amplia variedad de soluciones financieras. Esto dará lugar a iniciativas de cooperación entre grandes empresas tecnológicas y financieras. Las grandes tecnológicas cuentan con las capacidades de TI y la flexibilidad necesarias para mantenerse en la cresta de la innovación, pero muchas no se atreven con la maraña de requisitos de regulación que presenta el sector financiero. Las empresas de fintech de menor envergadura optan por la cooperación, ya que carecen de una base de clientes amplia.

"Regtech": DSP2 y RGPD

La nueva Directiva de la UE sobre Servicios de Pago (DSP2) puede dar un importante impulso al sector de la fintech. Uno de los efectos de esta directiva, que entrará en vigor en enero de 2018, es que los clientes podrán permitir a los bancos facilitar sus datos a entidades externas (incluidos otros bancos), para que éstas puedan ofrecerles productos y servicios adicionales. Los bancos van a tener cada vez más información sobre sus clientes, lo cual servirá para acelerar la transición hacia las plataformas financieras.

Naturalmente, esta nueva evolución irá acompañada de la necesaria regulación ("regtech"). A mediados de 2018, entrará en vigor en la UE el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), dando lugar a un tremendo desafío administrativo. Aquí es donde entran en juego las empresas especializadas en regtech. Utilizando sofisticados algoritmos, facilitarán la llevanza de registros y las labores de comunicación de información, lo que permitirá a las entidades dar de alta a todos los clientes de forma acorde a las nuevas normativas.

¿Y qué sucede con bitcoin y blockchain?

¿Dónde encaja en todo esto el bitcoin? Para un fondo cotizado de fintech resulta imposible aún invertir en criptodivisas, ya que no se negocian en mercados regulados. Además, resultan extremadamente volátiles, a menudo carecen de base económica y no están sujetas a supervisión por parte de los reguladores. No observamos tampoco gran atractivo en la tecnología de registros contables distribuidos que subyace a estas divisas, como es el caso de blockchain o ethereum.

Las criptodivisas podrían resultar más interesantes si contaran con el respaldo de un banco central. Polonia ya se ha embarcado en una iniciativa de este tipo, el billon, que el Banco Central negocia a 1:1 respecto del zloty. Si se crean 1.000 billons, el Banco Central retira 1.000 zlotys de la circulación. En nuestra opinión, la aprobación reguladora resulta esencial para que las criptodivisas puedan contar con aceptación general.

Conclusión: la fintech se abre camino para convertirse en algo cotidiano

La fintech vive una transición, desde la fase experimental de arranque, a estar a la orden del día. Esto genera muchas oportunidades para los inversores. Invertir en fintech resulta especialmente interesante para los inversores que creen en el potencial de esta tecnología a largo plazo, y que desean sacar provecho de las oportunidades que ofrecen las nuevas empresas de fintech, insurtech (seguros), regtech y demás segmentos capaces de beneficiarse de la digitalización del sector financiero.